Páginas

3 comentarios

Anónimos

No mentaremos el trapío y/o los pelajes, (berrendas no darse por aludidas), tampoco los ojos color avellana (me privan) o tu sonrisa semiperenne, y esa carita de yo no he sido pero podrías serlo, perfectamente. Tiene su encanto. Te lo digo.
Tomabas con codicia los engaños, probabas la embestida, dabas juego en cada lance, cruzando atentamente miradas en cada embroque.
No entendías, ni nosotros entendemos, razones obvias, distintos entendimientos. Técnica y biologicamente no puedes hacerte la picha un lio aunque en la práctica así sea y dicho parezca grosero, pero tales líos suelen salir gozalones.
Algunas cosas, inventario incluido, serán explicadas sin preguntar en su momento. Otras, el tiempo y quizá la experiencia, se encargarán de hacerlo.
Y allí, en la arena de un ruedo, con o sin pianistas, sonaban clarines y timbales aunque vieramos contrabajos, bateria y piano, para trocar una noche fría y huérfana por un amanecer piel a piel confortable y con vistas. Los matices artísticos a criterio del diestro aunque sabrás que las mejores estocadas siempre buscan el hoyo de las agujas y hasta la gamuza, en la suerte natural, con o sin volapié. Y pedirás estoque como agua el sediento; tomarás cuantos vasos te ofrezcan y nunca te saciarás.
Ya contarás si los puyazos de J. Walker (levemente señalados y en vaso largo, signo de nuestros días) fueron buenos y efectivos, supongo, si no es mucho suponer. La puesta a punto como el buen sabor de boca otra cosa es, llámense Mercedes o los seiscientos. No entraré a ningún trapo conceptual. Quedaté con el caviar, que donde menos esperas saltan las liebres.
Y fijaté, mas que Domecq te veo Santacoloma. Desconozco si estilas santidad o diablura, ambas cosas o ninguna. Tu ojo avizor casi tan fiable como el mío y, las Santacoloma buenas son una delicia, aunque te fijes en otros detalles, hay que hacer las cosas bien hechas: tienen pronto aprender. Las marrajas, ni mentarlas.
Después la hora de la verdad, besos, despedida y cambio de tercio. Puesta la suerte, los rayos del amanecer (aunque ames la luz ausente) destilarán el resplandor del vestido torero sobre el reposapiés, la taleguilla arrugada en el suelo conversando con tu lencería, de incógnito y a oscuras, mientras algún pensamiento persigue las caricias desmayadas sobre tu piel, con la cadencia de naturales eternos y profundos cargando la suerte, mientras los pitones devoran los milímetros de tu epidermis envueltos en sombras de luna. No busques las luces del vestido torero. Fueron apagadas para ti.
Tal vez tampoco lo entiendas pero lo has sentido y disfrutado. Es como el agua, el aire o la esencia de la tauromagia, quizá no lo sepas explicar pero si disfrutar y contar. Cuéntalo, no lo publiques y hallarás el límite de los gozos vividos, los socialmente prohibidos y, a su vez, anehaldos y los furtivos; sobre la montura caerán las riendas del amante bandido.
Bienvenida y, ante todo disfruta y exprime hasta la última gota. Seré discreto y un caballero pese a la mala fama entre las Santacolomas.
Y caigan donde caigan las riendas, hasta el rabo todo es toro. Simplemente, tenlo en cuenta.

"Romance Anónimo" (anónimo)

3 comentarios

Voy a contarlo

Ava Gardner y Luis Miguel Dominguín se habían acostado por primera vez.
-¿Adónde vas ahora? pregunta Ava
-¿cómo que a dónde voy? a contarlo, responde Luis Miguel.
Cierto o no leyenda es. Un sinfín de ellas. Kilómetros y kilómetros de palabras acerca de este romance a uno y otro lado del charco. Nada nuevo voy a añadir, que conste.
Bogart (Humphrey DeForest) afirmaba que Ava no sabía actuar y se burlaba de su relación con Luis Miguel. No entendía "como las mujeres de medio mundo se arrojarían a los pies de Frank Sinatra y resulta que ella se enamoraba de un tipo que usaba capa y zapatillas de bailarina"
(Al respecto de Franky le preguntó John Ford a Ava que veía en un "renacuajo de apenas 50 kilos". Ava respondió que "3 kilos de Frank y 47 de polla" -sic- )
Ava le fué presentada a Luis Miguel en Chicote, previo chivatazo de propio Perico Chicote quién le advirtió de la presencia de Lana Turner y Ava en su local.
Luis Miguel llegó acompañado de una mujer muy exótica que hablaba un inglés perfecto: Noel "la China" Machado.
La China fue, entre otras cosas, interprete del torero. Más tarde comentaría que Lara y Ava "hicieron sorteo y apartado" porfiando cual de las dos "lo conquistaba" antes. El resultado a la vista.
A finales del año 1953 Ava debutó con el percal (y la franela), de la mano de Luis Miguel, en una becerrada en la plaza de tientas de Saelices (Cuenca), una de sus fincas favoritas. Cuentan que el torero enterado que un arrebatado Frank Sinatra volaba hacia España en un jet privado de alquiler (5000 dolares de entonces, ya que se habían agotado los vuelos regulares) dio instrucciones al personal del Hilton "para despistar" a La Voz diciéndole que Ava se encontraba en Toledo, para mas señas en la finca de Gandarias.
La realidad es que Ava llevaba dos días de "fiesta continua" y precisaba "una entrada en boxes". Gente de confianza del diestro se hicieron cargo inclueyendo el cambio de ropa para "estar "presentable en el Hilton ante un ansioso Sinatra. Horas después Ava "convencía" a Frank para acercarse hasta la casa de Luis Miguel en Madrid, ya "que era el mejor guía posible para la noche de Madrid". Espectacular.
Cierto es que el torero decía que " si conoces bien Madrid las noches no se acaban nunca." En su finca de Villa Paz rezaba un letrero " no hagas nada en todo el día y descansa después". Probado está que la mansión tenía veinte dormitorios y la habitación del matador la cama más grande que vio Ava...
Cuentan que en la finca La Companza, plenos Montes de Toledo, Ava se bañó en el rio Alberche. Los vaqueros afirmaron "que estaba en puntas", que es lo que se dice cuando un toro tiene los pitones bien formados e íntegros.

Es indudable que Luis Miguel fue durante décadas un mito del toreo (recordar la rivalidad con Manolete y la polémica de la época. No olvidar que compartieron cartel en la fatídica tarde del 28 de agosto de 1947) y un seductor nato. Según confesó a Carlos Abella "nunca he salido a conquistar mujeres, sino a buscar a la mujer. Y no puesto delante de un toro si la mujer no hubiera estado en los tendidos. Únicamente por la mujer se afronta la muerte. Ni por dinero, aunque algunos crean lo contrario."
Al final Luis Miguel estaba agotado y llegó a contar a Carlos "que estaba un poco cansado porque Ava era insaciable pero en todos los sentidos, "todo era beber, follar y no parar..."
La historia de un gran personaje que comenzó a torear (explotado por su padre) en la posguerra llegando de la nada a lo más alto y que conocía mejor que nadie los vericuetos de la sociedad. Libros sobre la materia hay para mirar y admirar. Yo me reservo la penúltima anécdota. Y daré fe (aquí y en su momento) porque ví y me contaron, sea o no verdad.
Parte de lo demás lo guardo para las noches de segoviano y granadinas, cuya sabia combinación puede convertirse en el maridaje perfecto. Pero no adelantemos acontecimientos...

( Y como no podía ser menos...)

"Strangers in The Night" (Kaempfert/Singleton/Snyder) por Frank Sinatra (1966)