Ojos
Esos ojos… y miro… y me acuerdo del dr. X.X.S en su salsa…. Y miro, a los ojos de la gente… a los de liz tailor, bette davis… ojos anónimos… que ojos… mila jovovish… y ojos… ojos… no se acaban, no dejo de mirar.
No se terminan como el cuento de nunca acabar.
No mires a los ojos de la gente, que pesado el Coppini.
Esos ojos destino de canciones y besos entregados al aire, por mensajería y emilios.
Ojos cansados, vendidos o apoyados en vete a saber que quicios.
Ojos que matan, duermen, duelen, encantan: ojos que se adivinan, se intuyen.
Esos ojos, como los tuyos o los suyos. Ojos de colores, color avellana favorito y consentido.
Ojos pintados, ojos lavados, escabechados, en lentillas y al natural.
Ojos que no ven, corazón que no siente, ojos sin preguntar pasan de largo.
Busca, captura y pregunta (y luego lo cuentas) y en caso de duda: mira.
“Bette Davis eyes” (Donna Weiss y Jackie DeShannon, 1974) por Kim Carnes, en su disco Mistaken identity
