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El otro Morante

El otro Morante, como el otro José Tomás o los otros Yors Cluni también sueñan faenas en do mayor, menor, o simplemente grandes faenas en plazas de quinta división. No es el caso.
El lector/a notará las omisiones del sorteo y apartado, los nervios de la hora en punto, el paseillo, la salida de chiqueros y alguna más. ¿Se acuerda alguien en las faenas cumbre? Pues eso, con ese.
Desde que se abriera el portón de chiqueros ( e incluso antes) y después de dar un par de vueltas de reconocimiento al ruedo (consejo de su cuadrilla) masticando nervios con ansiedades y por dudú la esclavina del capotillo de paseo, recordó (buena memoria) que se había vestido por los pies, (como se visten los valientes güenos) y sin momentos de duda (si, sin duda alguna y digno de crédito visa oro), le vino a la mente una faena pergueñada entre sábanas de satén y ovaciones entreabiertas, ensayada en otros alberos, mirando a cielos de escayola por bulerías.
Y narraremos primero el brindis…
Se arrimó (fundamental en esta temática) a la barrera y empinando las zapatillas sobre el estribo, atornilló un brindis hondo y sin prisas a una oreja amiga (más tarde sabríamos a quien, ahora omito incluso las iniciales iniciales y el tipo de vaso con número de hielos al uso), garabateando una sonrisa y lanzando la montera al tendido sin mirar por el retrovisor.
La brindada recogió la montera rebosante de códigos secretos vertidos por las evocadoras palabras (precaución con los servicios secretos, amigo) y su mirada pastueña, mientras se alejaba, andando en maestro , con parsimonia y pavoneo discreto al centro del anillo (del ruedo, no pecar de ansiedad y malos pensamientos, deseosas), recreandose en la suerte, la habida y por haber..
Y no tardó construir la faena, decidido (si, insisto donde haga falta, pueden creerlo) con el capote se la pasó ajustada y con repertorio a elegir. Ahorremos en descripciones. Generoso en quites y detalles (norma de la casa), la puso en el caballo a una mano genuflexamente torera. Recibió tres puyazos tan cortos como bien puestos, y recetados en su sitio, prometedor preludio, para no castigar en vano.
Con el obsequio de un nuevo quite clavó la barbilla en su pecho, citando de cerca abriendo el compás y bajando la mano para acariciar las guadañas astifinas que lustraban el albero. Rugían los olés , se escuchaba la música de faena grande enmedio de magnas verónicas con enormes mayúsculas y el aire de la eternidad sin documentos. La media para enmanrcar pero no hará falta, se grabó en el recuerdo (y si procede se vera en yutube)
El intermedio de esos pitones, la tez altiva y la espera (y emociones contenidas) en los medios, preparados para planear sin fin, controladores y gendarmería mayor, espías incluidos.
No recuerdo si fueron miradas o cambios de tercio, o ambas cosas. Igual da. El arrebato de la pasión colocó en sus manos tres pares de banderillas, clavadas en el morrillo, dando ventaja y asomandose mas cerca que nadie al balcón de todos los deseos, saliendo despacito y gustándose, tiempo habría para salir corriendo y negarlo todo.
Otra mirada o cambio de tercio, sigue dando igual. Y entonces se encaminó a la barrera ( no confundir con la del segundo párrafo) y tomó los trastos y con la espada de verdad ( la mejor del esportón) se dirigió a la autoridad y esas cosas (tan escrupuloso con los reglamentos, como de costumbre) para que lo cortés no quite lo valiente, aunque los tiempos y permisos son lo de menos cuando se trata de cargar la suerte y repartir los amaneceres, aunque la presidencia no opine lo mismo y tenga que ser lo de más. Al final nos liamos con la presidencia y su vocación de voyeur. A lo que ibamos. Desplegó la muleta y se la trajo toreada, en cámara lenta, rompiendo los tiempos y los cánones, lo habido y por haber. Embrocando la cintura, cambios de mano, y milhojas de repertorio fetén y a tutiplen. Así hasta la suerte suprema, no recuerdo si suerte natural o contraria, olvidé contabilizar el repertorio entre tanta mirada y clavada, tampoco si perdía pasos o los ganaba.
Que más da si el pinchazo fue sin soltar o soltando, la estocada en el hoyo de las agujas o media micra desprendida, si hizo falta verduguillo o no.
Una faena para la historia y para contar detalles, otros y bastantes.
No seré yo quien lo haga.

“Angel of the morning” (C. Taylor, 1966) por The Pretenders en su recopilatorio Pirate Radio.


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Retienta

Retienta, la vaca princesa hija de la reina e hija, a su vez, del semental emperador (el mayoral, amigo de la tricolor, apadrinó el bautizo)
Bien armada, astifina, veleta, con soberbia reata y nota brillante de tienta, eso dicen los libros y las evidencias.
Salió domek, la cinqueña, arrebañando el aire de la media noche, con presencia y tronío.
Y allá donde maestros, veteranos y cuchilleros mayores no se atrevieron a planear una voz atizó la tapia de la impaciencia para volar hasta el infinito un atrevido maletilla obcecado por los cortijos de sus pitones. Citando con verdad en terrenos suicidas y, dandole sitio, se la trajo toreada, por abajo, calibrando la suavidad de una cintura gastada que embestía sin cesar, gustándose, abrochando las suertes en la cadera, cuidando el aire entre serie y serie.
Fueron aviones de todo tipo, los que planearon, aterrizaron y amerizaron en aquel ruedo extraño, mezclando las emociones criadas en barrica con las tortas que sacian el hambre, cuando se tiene. Y entonces los manantiales de los placeres por descubrir son inescrutables. Se saciaron hambrienta y sediento, donde torres mas altas salieron de naja.
Lo ve lo ve, decía el mayoral, calándose hondo la visera mientras el ganadero garabateaba en el cuaderno con tapas de hule.
(Cosa aparte es repetir cortijo todas las noches)
Vista.

“Buona sera”
(P. De Rose, C. Sigman) por Louis Prima en su disco The Wildest, 1957

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Pasear

Pasear a la señora y al perro,
Pasear al perro y a la señora,
Pasear con la señora y el perro,
Pasear al perro,
Pasear al collar del perro
Pasear, al fin y al cabo.
Pasear, esa es la cuestión.

“Walking the Dog" (R. Thomas) por Rufus Thomas de su disco Walking the dog, 1963

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Prefiero

Calzar a descalzar,
que me quiten las botas a ponermelas.
Prefiero ser desvestido (todas las noches) a que me vistan cada día.
El ritmo de la calma a las prisas de torero malo.
Ser preguntado que preguntar, responder a ser respondido.
Demandar a ser demandado,
Ver a ser visto, mirador a ser mirado.
Leer a ser leído, listo a alistado,
Morcillón a amorcillado, suplicado a suplicante.
Perdido en vez de perdedor,
Roedor en vez de ser roído.
Estoqueador a ser estoqueado.
Por ellas.
El resto, por mi, y por mis compañeros.

“Esa Noche” ( R. Albarrán, E. Del Real, J.A Rangel y E. Rangel) por
Café Tacvba de su disco Re , 1994

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Lo suyo

Un golpe de suerte… está guardando puerta, mira por donde sale suelta de todos los capotes y entra en jurisdicción. Sin más remedio suelta el palo y coloca la vara en todo lo alto.
Lo bueno si breve dos veces bueno.
Después saluda castoreño en mano, lo devuelve a su sitio y se ajusta el barbuquejo.
Lo suyo. Como debe de ser.

"Friday I'm In Love " (R. Smith) por The Cure en su album Wish (1982)

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Guindi y oro

De guindilla y oro que también (carmesí, grana, como quieras) con ese terno, fue visto y bien acompañado. Poca luz había cuando los (y las) gatos/as pardean y las pupilas se dilatan.
Otra cosa es que la contrabarrera de sombra pondere yerbas cumplidas, desechando hechuras, pareceres y guarismos a yerro marcados. Dejes de los del 7.
Que de primeras citara por naturales pasandola cerquita, cargando la suerte, lo dice todo del toreo en horizontal. Al césar lo que es del césar, al Guindi lo suyo, con sus cites de contraataque al volapié.
Eso dicen, por que no se deja ver aunque haya cogido el sito. Ni rastro de antiguos percances, ¡que corná, peazo de corná! con triangulos, femorales y yugulares… Tiempos aquellos de las embestidas orientales. Otros tiempos, encastes y excusas, a cada edad las suyas.
Me acordaba (no, por nada) de Ruiz Miguel especialista en las camadas de Victorinos. Tiempo (y yerbas) al tiempo.
Queda la curiosidad de la variedad (juraría que Baby Leaf) y la frecuencia de la lechuga.
Harina de otro costal. Confiemos que no sea transgénica, no solo de pan vive el hombre y de vez en cuando conviene subir a la superficie a respirar algo, aunque sea un poquito, si la dieta lo permite...
Pudo ser azul y plata, o tabaco y talco… para ir por ello y no volver….



“Es Amor (Is This Love)” (R. Marley, 1978) por Manzanita en su disco La Cucharita 2004.

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Combatiente

Fugitivo de amor en fondos de inversión tóxicos. Bandido de emociones en caladeros distantes, de ratos perdidos pero ganados para la causa. Bandolero de trabuco montado, con perfume caro y chalina sin fajín.
Prestamista de quereres de estraperlo y comisiones indebidas, cuenta corriente de amores sin rentabilidad; de sueños en precario y ofertas nihilistas para contrapartes del todo entregado a cuenta.
Contrabandista de elipsis y elocuencias, medias tintas, momentos a tiempo total y conclusiones definitivas. Salteador de deleites cotidianos.
Francotirador de emociones libres e infinitos repertorios, tan románticas como libertinas.
Combatiente ansioso de sol a campo abierto, amaneceres al aire, como el viento, como el agua. Y no tras los cristales de lechos ajenos, trampas de jaulas de cristal en torres de marfil, cuando los aros de humo del cigarrillo “de después” se derriten con los soplidos de la costumbre.
Fumar está prohibido en las bibliotecas. Una pena.


“ You can’t hurry love" (B.Holland, L Dozier y E.Holland Jr. 1966) por Diana Ross y The Supremes

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Princesas y nanas

La princesa gran reserva devolvió el ojo propio a su sitio. No puso pegas a la devolución, al fin y al cabo ¿que era el infinito?, mientras redoblaba sus esfuerzos en la busqueda…
El rosa y azul, al lado tan cerquita y
vecinos de estantería, combinan con el blanco, ese color que tanto gusta según a quien… Y si se trata de cadenas, una cosa lleva a la otra… y así hasta las nanas de colores.
Toda la vida buscando… y no se encuentran principes, los que hay son lilas y destiñen.. se pasa la vida…. Se pasa.
Como el arroz…, como los trenes (antes de que los supriman, como el limbo), como otras cosas...
Tanto tiempo opositando a anillos vacantes…. ¿No le convendría una interinidad? ( o en su defecto una marca de arroz que no se pase)
Dicen que todo está en los libros, incluso las marcas comerciales de arroz ¿será verdad?

“4 & 20 “ (J. Eve Stoker, 2008) por Joss Stone en su disco Color me free, 2009

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Sin parásitos

Ni una sola línea más: las emociones no se pueden prohibir, tal vez reprimir, aún así seguirán siendo emociones, gusten o no y del tipo que sean.
Tampoco voy a ensuciar mente, la lengua ni otras cosas, solo abrir la boca para llegar todos los confines del planeta y gritar todo lo alto posible que esta sociedad necesita, con urgencia, un desparasitamiento , no hacen falta más detalles.
Parásitos fuera y ¡ya! , antes de que la ruina cultural, económica y moral de nuestra sociedad sea un hecho consumado mientras los responsables se van de rositas y bien equipados mientras los demás se pierden en debates estériles.
Se ha abierto la veda.

“Prohibido olvidar” (R. Blades, 1991) por Rubén Blades de su álbum Caminando.

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Princesa gran reserva

Con el rabillo del ojo perdido en el infinito de la biblioteca, princesa gran reserva cotilleaba la sección de literatura romántica: nada más alimenticio que tortas a falta de pan.
Dos estanterías más allá, combatiente fugitivo de amaneceres en cancha ajena rebuscaba en los anaqueles de literatura erótica: nada más rudo e inocente entre sonrisas verticales coloreadas en rosa.
Tan cerca y, sin embargo, tan lejos.
Si los caminos no se cruzan nada se puede perseguir…

(It's A Man's Man's) Man's World (J. Brown,Betty Jean Newsome, 1966), versión de Natasha Atlas en Something Dangerous (2003)

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Brindis por las damitas...


"Brindo por las damitas, damiselas, mesalinas, princesas, vagas, salinas, zurrapas, suripantas, vulpejas, las de tacón dorado y pico colorado, las putas, las buñis, pues mitigaron mi sed y saciaron mi hambre y me dieron protección y abrigo en sus pechos y en sus muslos, y acompañaron mi soledad. Que Dios las bendiga por haber amado tanto".

Este fue el rindis de Rodolfo Rodríguez, "El Pana" (Apizaco, 1953) en la plaza de México el 7 de enero de 2007. Mediaba la televisión nacional en directo.
El periodista que sujetaba el micrófono no se atrevió a interrumpirlo. Quizá porque la extravagancia se atenía a la torería decadente del torero. Se había encadenado El Pana al portón de la Monumental y había amenazado con dejarse morir de hambre si el empresario se negaba a contratarlo. Quería despedirse, cortarse la coleta.
Finalmente le dieron la última oportunidad, aunque la prometida despedida se convirtió en la tarde de la reaparición gracias al revuelo del brindis y al éxito de la faena que el "Pana" brindó a las mujeres pero no a todas.

Anécdota recogida por Rubén Amón en su libro 'No puede ser y además es imposible' publicado por la editorial Styria.



"Sólo quiero caminar" (F. Sánchez Gómez, 1981) en la versión de J. Pardo, Ch. Domínguez, J. Colina y T. di Geraldo en su disco "10 de Paco", (1995)

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Cofrades

Cofrades de la anaconda, camarlengo y artillerías no tan nutridas; hermanos mayores, menores, otros hermanos y devotos en general, capirotes (y fundas variadas) aparte.
Procesionarios de excesos, de pecados a granel (mortales, veniales e inconfesables), de la grandeza de los pequeños vicios; de pasiones favoritas, debilidades pasajeras, pasatiempos incluidos, de eternidades finitas al amanecer.
Penitentes de plazas ignotas, garitos imposibles y faenas de televisión, de hazañas para contar a los nietos.
Relicarios de tiempos y cosos ganados, batallas perdidas y recuerdos en formol.
De memorias históricas de meapilas adictas, beatas y beatillas a y de regimen; de pensamiento, palabra y obra, pecan por omisión; de fervientes y fervorosas asilvestradas, de cimarronas del todo a cien, de altaneras indómitas haciendo el avión.
Comitivas de pensamientos desnudos e intenciones desvestidas. Más clara el agua, que estropea los caminos y los designios. El culto de la pasión.
Si en el 5º no hay perdón y el en sexto rebaja, estará el cielo lleno de paja (no pensar otra cosa). O tal vez de saldos con precinto.
No quisiera ser refranero, espectador inteligente ni practicante de regates y regateos; ni extraño protagonista de mil perdones y bendiciones. Prefiero la liturgia del acto para contar con palabras y sin números tantos centimetros a escasos milímetros, el fervor de la piel, la sangre al baño maría, los hervores de almas cándidas y tu corazón intentando amanecer en el suyo.
Amén.


"Sombody to love" (F. Mercury 1976) en la versión de Lambyco, en su disco Inner Sense (2007)

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cinco sonrisas (2)

¿Débito? ¿besos, entregados al aire?, como en la canción. Todo pasa y todo queda. También se puede envidar a chica si lo quiere todo.
Pasamos de los anillos concéntricos al algebra y desde el centro del anillo, un brindis, tirando la montera (y el envite) al cielo.
Si no hay satisfación (más canciones) devolverá los papeles…(si está en garantía)
Que caiga boca abajo.
Por pedir que no quede…


"One" (A.Clayton, L.Muller Jr., D.H. Evans y P. Hewson, 1991) , en la version de U2 y Mary Blige (2007)

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Barría

No se había abierto la puerta de chiqueros y ya barría el albero con sus encantos; la chaquetilla en los altares y la taleguilla apretada; aun calentaban los clarines, timbales, cimbreles… y citaba con la muleta de su presencia y la sonrisa por delante.
Papelillos y pelillos al viento con emociones perfumando las barreras caras y el burladero de autoridades, donde azoradas las conjugaciones, poder se pronuncia con jota.
Aun no se había despejado la plaza e indagaban con ahínco las yerbas cumplidas y los guarismos en los costillares y, en ausencia de puntualidad taurina, deslumbraba la orejisana tabaco y oro al compás de las cinco en punto.
No había repartido suerte el paseíllo y se suspiraba una puerta grande de par en par; no estaba hilvanada la divisa y clandestinamente se aclaraban los elásticos de la ropa interior.
No estaba en sus sito el esportón y si ubicados los capotillos de paseo, buscando faena de la raya pa’ fuera, y abrochar las cinturas en el embroque.
Entre tanto, otras miradas escaneaban callejón y tendidos ansiosas de andares hipnóticos, muriéndose por ver hasta ser vistas atendiendo, incluso a capotes distraídos.
Con la verdad de la hora en punto y la suerte repartida al aire del cielo e intenciones urbe et orbe, se aposentó el brindis de la impaciencia, en los medios del miedo y la montera boca abajo, sin mirar pa’ atras.
De lejos despuntaron las embestidas con guasa de sus curvas imposibles. Ensayadas trincherillas de cartel taurino entre súplicas urgentes de noches de luna infinita bajo de un sol de justicia, en la frontera, sólo en la frontera, de su talle.
Cargando la suerte de la falsa pasión se vino la plaza entera y toreada, lustraba la arena de caprichos, a fuego y cámara lenta, mientras la quietud de la tarde proyectaba su sombra allá donde la espalda apura su nombre.
Y no cabría la música callada del toreo donde brotaba la banda sonora de la vida que otros suspiraban a borbotones.
Merodeaban mansos, bueyes, cabestros y bobinos variados, puntilla in mente, cara de poquer en mano y la entrepierna desarmada.
No busques si hubo trofeos, vuelta al ruedo, indulto o banderillas de fuego del color de una tarde incendiada por el trapío.
Todo pareció quedar en besos por chicuelinas, eso si apretados y un cambio de tercio, sin desmonterarse, total, ¿para qué?


“El Caramelo” (C. París) por Carmen París en Incubando (2008)

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cinco sonrisas

Te ha regalado cinco sonrisas, un instante inmortal, un puñado de miradas y dices, le dices que es un filósofo con base de datos.
Le hechas cuentas, pretendes contar los colores del pack promocional como obsequio de los mejores momentos y pides la luna rozando la eternidad, con bendiciones, vestida de blanco y anillos concéntricos, uno para cada uno, generosa tu. Aunque parezca lo contrario, lo es.
Le dices que debe algo, eso dices, eso le dices.
Por pedir que no quede…


"Sweet dreams (are made this)" (A.Lennox; D.A Stewart ,1983) , en la versión de Terez Montcalm, de su disco Voodoo (2008)

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¿oposiciones?

La noche, obligada, confundida, gastada, obnubilada y en cuarentena. Obligaciones y devociones de juventud.

Los cofrades de los pequeños placeres cotidianos, de los vicios confesables, los de la anaconda y víboras menores; nostalgias incomprendidas y ratos minúsculos; ni siquiera se molestan en encomendarse.

Nazarenos reconvertidos, capirotes en excedencia, valores suspendiendo cotización mientras otros hicieron un ere a su corazón, alguno recicló la poligamia indultante en mongamia consolidada. Y en esos mares apatrulleros sin fronteras, piratas de emociones sueltas, matadores de faenas insipidas, nuevos cofrades de overbuquins universales (ver para creer) y apretones de tres en uno, con los olivos precipitados.

Aburridos, agobiados y descastados, como el género, el ganado y los caladeros. Habrá que echarle la culpa al encaste, milongas del domek aparte.

A pesar de todo, la noche sigue ahi, y cuando se desmontera, suele amanecer (no es poco) con o sin sol, con o sin mirlos (pajaritos y/o pajaritas varias) para acabar mirando al cielo y percatarte en que plaza has toreado: demasiado tarde. Acabas añorando miradas perdidas tras un café cargado con sus churros correspondientes. Un buen maridaje, lo demás son minucias.

Igual conviene opositar a torilero, ¿quien ve el ganao mas de cerca y antes que nadie? Pues eso, como el anuncio arbitral: ¿quien ve el futbol mas de cerca? Y aunque no es lo mismo es lo más parecido y lo más cercano, José Tomás aparte.

Fútbol es futbol gol es gol, si no los metes, los puedes cantar y contar ( tiene su mérito, que conste), ya lo oímos en su día: si no lo cuentas es como si no lo hubieses marcado, no por ello vas a ser menos caballero… y los anillos no se caen si no te los quitas o no te los dejas poner(como otras cosas, con fundas o sin ellas)


Ended with the night (R. Kreiger, J. Densmore, J. Morrison y R. Manzarek) por Caravan Palace en Caravan Palace (2008)


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Tres avisos

La hora de la verdad, sean tres avisos, apear la trapa, abrochar el esportón o apagar las luces que merodean los guindillas, se derriten los maquillajes intrépidos y se esfuman las ilusiones de tocar pelo.
Unos arrimándose a tablas y amagando tantos cambios de espada simulada como lingotazos asumidos; otros perdidos en florituras baldías y abaniqueos sin prestancia; los devotos de rizar el rizo adornándose eternamente y dorando la píldora con vanos trasteos poncistas; los nuevos en esta plaza con molinetes por único repertorio y los de la valentía etílica citando con camisa desabotoná a pitones abantos.
Los torerillos de presunta marca (mas falsa que los pecunios presumidos) con el síndrome del subalterno penoso dando mantazos a diestro y siniestro; mientras los duchos intentando clavar a sobaquillo, con ventaja y a toro pasado.
Los precavidos arrecogiendo las gallinas por si vienen los de Alba y, claro, la hacienda sin labrar. Los pesados autorreverse abusando del pico, la confianza y de las incautas, con los resultados habituales. Los aprendices de cossio tanteando la suerte con capotes a una mano huérfanos de criterio; los novilleros sin picadores desmonterados y saludando desde el tercio a las divas cinqueñas compartiendo fantasías de cortijos ensoñados; los varilargueros con solera saboreando, con retranca, puyazos autorecetados de petaca propia.
Y los maestros, vestidos por los pies, con calzado y verbo lustrados, hace tiempo que desfilaron abreviando con tres series y la tizona montada, cambiando de tercio sin desmonterarse; los artistas prescribiendo roblesinas con la mano y la faena escondidas y el puntillero de las Ventas, a lo suyo.
Del otro lado infructiferas las risas y sonrisas: algunas sobreviviendo el intento de arañar los últimos minutos de gloria; las ansiosas levantan el cartelón con el descuento reglamentario, las deseosas colgando y descolgando el bolso y las miradas; las quedonas con la casa sin barrer, y las timoratas más quietas que José Tomás al infinito y en la misma baldosa. Todas a régimen, se supone, porque más cornás da el hambre; con las chonis apretandose las emociones, la presencia y los bajos; las de siempre bailando con pilas duracel y sin conejito, con más aguante que las veteranas del Vietnan (haylas) y las más osadas enviando al portero a rematar el corner. Tres avisos, cinco minutos diría otro.
Los apoderados escuadriñando en distinto reloj la misma hora que las reinonas perpetuas;
los mozos de espadas resignados y aburridos para variar; el ayuda desenfundando gomitas con discreción por si hubiera que brindar al sol y los areneros perdidos con su rastrillo tan constante como yermo.
Los gallardos camuflados tirando la caña en río revuelto.
Los amaneceres encintos de espirituosos, humos variados y virilidad mal entendida son el peor de los maridajes cuando se pasan tres pueblos, con y de la raya en la búsqueda del gol solitario, con la mano, en fuera de juego y en el último minuto (preguntáselo a Henry)
Y pensar que el único verdaderamente dispuesto, gallardía aparte, es el alguacilillo y ni p… caso, apostao en el quicio de la puerta grande, que finiquitará, sin destocarse, apuntándose a un bombardeo o lo salga por toriles.

"Chanel, cocaína y Don Perignon"
(S. Méndez, R. Puigdomenech y J.M Sanz) por Loquillo y Los Trogloditas, en La Mafia del Baile, 1985

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Leyenda (o eso dicen)

(El folclorista americano Richard Dorson definía la leyenda urbana como "una histora moderna "que nunca ha sucedido, contada como si fuera cierta. Para otros autores el contener elementos sobrenaturales -caso que nos atañerá lineas más abajo- o inversosímiles que se transmiten de boca a boca e incluso por medios modernos como internet, tergiversando o magnificando hechos, acontecimientos o datos)
Todo este rollo melonero (en este caso, anillo al dedo) para referirnos a una leyenda, semileyenda urbana, realidad urbana o lo que sea (o parezca)
Dejemos la dialéctica para los expertos, las turbaciones para los inspirados y zambullirnos en las evidencias.
Le dicen, tits, que traducido al cristiano quiere decir teta, en plural, tetas para no llamar a engaños. Al respecto montañas de literatura, recomendable Ramón Gómez de la Serna.
Quizá no necesitase mas explicaciones. Singular/plural, arriba y abajo, a un lado y al otro. Si no aparece claro, otra recomendación, Barrio Sesamo...
Pon cuarto y mitad de figuras retóricas literarias, sobrarían todas más una, sobraría...
Con razones tan convincentes y poderosas a la vista y sin adentrarnos en otros berenjenales... más que berenjena los lugares donde crece el melón.
Tampoco distinguiremos los timos frutales (los hay y muchos) entre cucurbitáceas , al fin y al cabo, todo queda en familia botánica y sabido es, que las calabazas abuntantes no van a ser menos. Dicen que los ríos acaban en el mar o eso querían hacernos creer.
Jamás tanta redundancia en tan pocas lineas, no exagero, todo lo contrario. Y parece una más entre millones.
Pero hete aquí un pequeño problema.
El bis a bis, el boca a oreja la está convirtiendo en una leyenda urbana.
Alguien, algun día o tal vez noche, al calor de muchas copas- refresco sin efectos (como el chocolate de comer, debe ingerirse grandes cantidades para su efectividad), comenzó la bola de nieve. Media ciudad y una parte del alfoz runrrunea cual y tal monstruo (maravillosa y real) del lago Ness y jamás visionado pese a mil intentos,
emergente mayestático de las aguas y de la barra, guardian de insipiraciones nocturnas sin fronteras. Dan fe en calle con nombre de fray.
Otros aseveran haber visto mas de la cuenta en buks apócrifos o no, algunos elucubran efimeras y filfas tesis doctorales, al respecto sos pechosas e incluso intrépidos suspirantes planearon simulacros de ahogamientos piscineros para ser rescatados por la vigilante de la meseta.
Y tanto monta monta tanto (millares de intentos) aquello de la paja y la viga ajena que nadie repara, de ser cierta su existencia, en sus hoyuelos, ni en sus ojos (¡que ojos!) cuando mira al cuchillo clavado y arrancando las entrañas de un limon hacia la copa, a la vez que comprime los músculos sospechosos (insisto en la sospecha), con sonrisa de perillana, custodiando la ruleta y el infinito con el rabillo de ojo.
Me lo contaréis cuando algún cineasta filibustero eleve la secuencia a los altares de la inmortalidad, la modernidad e incluso la Moncloa.
Lo contaréis cuando la veais, si es que la veis, se dejen ver, se intuyan o las imaginéis.
Lo afirmaréis y transmitiréis la buena nueva antes expandida por fallutos profetas nocturnos.
Y si no soñad, (sólo sueños, soñad sólo, que todo se sabe), dejad las inspiraciones para la farándula pirata. Dulces sueños.
Doy fé, allí, en aquesta calle y ciudad, con mis razones, de otra índole y no menos podersosas, harina de otro costal.
Apuesto las fichas, todas, al cuatro.

"Light My Fire" ( Robby Krieger 1966) The Doors en The Doors (1967)

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Otrora musica celestial

Otrora musica celestial ora rayada banda sonora para diablas, diablillas y diablesas, infierno al fin y al cabo.
Tócala otra vez, amigo, tócala. No preguntes, simplemente toca aunque no tengas los dedos (y otras cosas) de Sam: la música (melómanos aparte) es del agrado del olimpo, ninfas y divas con pretensiones.
Bob y el "Mano lenta" llamaron a las puertas del cielo. Testigo de excepción, estuve allí, ¿dónde estabas tu? ¿dónde estaban ellas? ¿en sus aposentos?, ¿en los tuyos? ¿en aposentos neutrales?
Acaso en aquellas salidas impetuosas recorriendo cuantas veces hicieran falta mil y un ruedos, rematando en burladeros y ventanas por doquier, saltando talanqueras imposibles, atendiendo todos los capotes habidos y por haber, para devenirse emplazadas, en los medios, absurdas querencias o recular en tablas y a la espera; donde creías eternos manantiales de embestidas pastueñas, besos, vino y rosas encontraste (en otros tercios) ralladuras y rayaduras, tornillazos, gañafones y vinagres cotidianos, mientras variaban más de terrenos que de ropa interior.
Y reparaste entonces que la trampa fue la escotilla de su corazón, mirando las miradas astifinas inspectoras de reojo y contrabarreras; miradas con gafas de sol en tendidos de sombra.
Recuerda, amigo, recuerda, para volar no necesitas alas, para soñar no necesitas sueño, ni piolet para conquistar montañas, aún más sencillo para esquiar no se necesita equipación (no darse por aludid@s)
Cierra los ojos: disfruta, no es una orden: es una sugerencia de presentación.
El resto sería discutir memeces, mientras vida, gozo y placeres se deslizan en silencio, dejándose querer cuando son recibidos con los brazos (entre otras cosas) abiertos.
¿a qué o quién se espera?
Por si acaso: de justicia es (aunque sea harina de otro costal), recordar que Costillares inventó el volapié allá por el siglo XVIII)
Pues eso.

"Knockin´on Heaven´s Door" (Bob Dylan, 1973), infinitas versiones.

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Confieso

Me gusta el queso, a solas, el membrillo sin beso; las zamburriñas y bivalvos análogos, con o sin vino blanco, en salsa o al tacto.
Los amaneceres con brisa, hacer luna, dibujar en los senos, cosenos y espaldas, mirar tumbado al techo con media sonrisa luego los deberes hechos.
Y por qué no: el ibérico, consentido de pata negra y buen corte, sin excusas de género o racismo, con tinto regado de mejor manera.
(Me) confieso entusiasta del buen paladar, mejor yantar y excelso catar.
Me gustan los horizontes lejanos, el futuro cercano, los atardeceres rojos, los andares cadenciosos, los tacones silentes, las palabras esparcidas y rebuscar en el color de sus ojos; las caderas elocuentes.
En otras confesiones, los momentos sin mayores ambiciones que pequeños placeres cotidianos, tan lejos y sin embargo al alcance de la mano.
Confieso indiferentes las velas, las burbujas y los papeles; mejor momentos hilvanados que obligados, bien a salto de mata, rutinas al escape y miradas desvestidas con la prisa del fuego lento.
Los ratos urgentes con paciencia, sin salida ni medida apuntados a lápiz y pistola, sellados con milímetros de piel al dente.
Dispensas sin concesionario, medallas, discursos, bailes, escaparates o menciones. Obligaciones las naturales e imprescindibles.
Confieso el gusto por sandías, melones y cucurbitáceas afines. Asomarme a esos balcones cargando la suerte desmayada sin el plácet de sus perdones.
Confieso llegar al postre en condiciones, con el cometido cumplido. Para que no quepan dudas afirmaré que ha sido una (entre otras) de las mejores recomendaciones.
Confieso ser un adicto con adicciones sin falsas emociones ni concesiones, confesonarios, ambiciones, tópicos, flores o diarios.
Soy muy simple: me gusta lo mejor.
Digan lo que digan (lo dicen y lo dirán)
Lo confieso.

"Town called malice" (Paul Weller, 1982) por The Jam en The Gift.