Cofrades
Cofrades de la anaconda, camarlengo y artillerías no tan nutridas; hermanos mayores, menores, otros hermanos y devotos en general, capirotes (y fundas variadas) aparte.
Procesionarios de excesos, de pecados a granel (mortales, veniales e inconfesables), de la grandeza de los pequeños vicios; de pasiones favoritas, debilidades pasajeras, pasatiempos incluidos, de eternidades finitas al amanecer.
Penitentes de plazas ignotas, garitos imposibles y faenas de televisión, de hazañas para contar a los nietos.
Relicarios de tiempos y cosos ganados, batallas perdidas y recuerdos en formol.
De memorias históricas de meapilas adictas, beatas y beatillas a y de regimen; de pensamiento, palabra y obra, pecan por omisión; de fervientes y fervorosas asilvestradas, de cimarronas del todo a cien, de altaneras indómitas haciendo el avión.
Comitivas de pensamientos desnudos e intenciones desvestidas. Más clara el agua, que estropea los caminos y los designios. El culto de la pasión.
Si en el 5º no hay perdón y el en sexto rebaja, estará el cielo lleno de paja (no pensar otra cosa). O tal vez de saldos con precinto.
No quisiera ser refranero, espectador inteligente ni practicante de regates y regateos; ni extraño protagonista de mil perdones y bendiciones. Prefiero la liturgia del acto para contar con palabras y sin números tantos centimetros a escasos milímetros, el fervor de la piel, la sangre al baño maría, los hervores de almas cándidas y tu corazón intentando amanecer en el suyo.
Amén.
"Sombody to love" (F. Mercury 1976) en la versión de Lambyco, en su disco Inner Sense (2007)

0 comentarios:
Publicar un comentario