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cinco sonrisas (2)

¿Débito? ¿besos, entregados al aire?, como en la canción. Todo pasa y todo queda. También se puede envidar a chica si lo quiere todo.
Pasamos de los anillos concéntricos al algebra y desde el centro del anillo, un brindis, tirando la montera (y el envite) al cielo.
Si no hay satisfación (más canciones) devolverá los papeles…(si está en garantía)
Que caiga boca abajo.
Por pedir que no quede…


"One" (A.Clayton, L.Muller Jr., D.H. Evans y P. Hewson, 1991) , en la version de U2 y Mary Blige (2007)

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Barría

No se había abierto la puerta de chiqueros y ya barría el albero con sus encantos; la chaquetilla en los altares y la taleguilla apretada; aun calentaban los clarines, timbales, cimbreles… y citaba con la muleta de su presencia y la sonrisa por delante.
Papelillos y pelillos al viento con emociones perfumando las barreras caras y el burladero de autoridades, donde azoradas las conjugaciones, poder se pronuncia con jota.
Aun no se había despejado la plaza e indagaban con ahínco las yerbas cumplidas y los guarismos en los costillares y, en ausencia de puntualidad taurina, deslumbraba la orejisana tabaco y oro al compás de las cinco en punto.
No había repartido suerte el paseíllo y se suspiraba una puerta grande de par en par; no estaba hilvanada la divisa y clandestinamente se aclaraban los elásticos de la ropa interior.
No estaba en sus sito el esportón y si ubicados los capotillos de paseo, buscando faena de la raya pa’ fuera, y abrochar las cinturas en el embroque.
Entre tanto, otras miradas escaneaban callejón y tendidos ansiosas de andares hipnóticos, muriéndose por ver hasta ser vistas atendiendo, incluso a capotes distraídos.
Con la verdad de la hora en punto y la suerte repartida al aire del cielo e intenciones urbe et orbe, se aposentó el brindis de la impaciencia, en los medios del miedo y la montera boca abajo, sin mirar pa’ atras.
De lejos despuntaron las embestidas con guasa de sus curvas imposibles. Ensayadas trincherillas de cartel taurino entre súplicas urgentes de noches de luna infinita bajo de un sol de justicia, en la frontera, sólo en la frontera, de su talle.
Cargando la suerte de la falsa pasión se vino la plaza entera y toreada, lustraba la arena de caprichos, a fuego y cámara lenta, mientras la quietud de la tarde proyectaba su sombra allá donde la espalda apura su nombre.
Y no cabría la música callada del toreo donde brotaba la banda sonora de la vida que otros suspiraban a borbotones.
Merodeaban mansos, bueyes, cabestros y bobinos variados, puntilla in mente, cara de poquer en mano y la entrepierna desarmada.
No busques si hubo trofeos, vuelta al ruedo, indulto o banderillas de fuego del color de una tarde incendiada por el trapío.
Todo pareció quedar en besos por chicuelinas, eso si apretados y un cambio de tercio, sin desmonterarse, total, ¿para qué?


“El Caramelo” (C. París) por Carmen París en Incubando (2008)

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cinco sonrisas

Te ha regalado cinco sonrisas, un instante inmortal, un puñado de miradas y dices, le dices que es un filósofo con base de datos.
Le hechas cuentas, pretendes contar los colores del pack promocional como obsequio de los mejores momentos y pides la luna rozando la eternidad, con bendiciones, vestida de blanco y anillos concéntricos, uno para cada uno, generosa tu. Aunque parezca lo contrario, lo es.
Le dices que debe algo, eso dices, eso le dices.
Por pedir que no quede…


"Sweet dreams (are made this)" (A.Lennox; D.A Stewart ,1983) , en la versión de Terez Montcalm, de su disco Voodoo (2008)

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¿oposiciones?

La noche, obligada, confundida, gastada, obnubilada y en cuarentena. Obligaciones y devociones de juventud.

Los cofrades de los pequeños placeres cotidianos, de los vicios confesables, los de la anaconda y víboras menores; nostalgias incomprendidas y ratos minúsculos; ni siquiera se molestan en encomendarse.

Nazarenos reconvertidos, capirotes en excedencia, valores suspendiendo cotización mientras otros hicieron un ere a su corazón, alguno recicló la poligamia indultante en mongamia consolidada. Y en esos mares apatrulleros sin fronteras, piratas de emociones sueltas, matadores de faenas insipidas, nuevos cofrades de overbuquins universales (ver para creer) y apretones de tres en uno, con los olivos precipitados.

Aburridos, agobiados y descastados, como el género, el ganado y los caladeros. Habrá que echarle la culpa al encaste, milongas del domek aparte.

A pesar de todo, la noche sigue ahi, y cuando se desmontera, suele amanecer (no es poco) con o sin sol, con o sin mirlos (pajaritos y/o pajaritas varias) para acabar mirando al cielo y percatarte en que plaza has toreado: demasiado tarde. Acabas añorando miradas perdidas tras un café cargado con sus churros correspondientes. Un buen maridaje, lo demás son minucias.

Igual conviene opositar a torilero, ¿quien ve el ganao mas de cerca y antes que nadie? Pues eso, como el anuncio arbitral: ¿quien ve el futbol mas de cerca? Y aunque no es lo mismo es lo más parecido y lo más cercano, José Tomás aparte.

Fútbol es futbol gol es gol, si no los metes, los puedes cantar y contar ( tiene su mérito, que conste), ya lo oímos en su día: si no lo cuentas es como si no lo hubieses marcado, no por ello vas a ser menos caballero… y los anillos no se caen si no te los quitas o no te los dejas poner(como otras cosas, con fundas o sin ellas)


Ended with the night (R. Kreiger, J. Densmore, J. Morrison y R. Manzarek) por Caravan Palace en Caravan Palace (2008)