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Cabalga

Su moto corta el viento caminito de atrevidos campos y vericuetos pletóricos de riesgos, venturas y aventuras. No temas, amigo centauro, acaricia la tizona, no dudes, parte y reparte el bacalao, aliña al gusto. Deja que el viento golpee tu mirada y suelte bridas y pesares. No dudes.
Natural como los suspiros provocados, como los intrépidos pasadizos expectantes, como avatares sin libro de instrucciones, como la espera esperada desesperada de quienes te esperan como agua de mayo atemporal, como, porqué no decirlo, las rayaduras y los rayones, las miradas y los mirones, las leyes del deseo y sus excepciones.
A los ojos que no ven y a los que no miran (e incluso a los que vuelven la vista), a los corazones que sienten y no sienten, obsequiales (las) con y de lo tuyo. Que tu generosidad sea conocida, bien recibida y callada, como cautivos placeres intensos gran reserva.
Recicla las lenguas viperinas en puentes de plata, la envidia sucumbirá ante la admiración, piden los ansiosos para los deseosos.
No pienses, no te lo plantees. Bebe amigo, bebe que la vida es breve y los abrevaderos que no gustan se extinguen. Bebe los vientos y hazlos beber, allende los continentes, colores, amores, sabores, calores e incluso las tallas (grandes como te gustan) que nos placen y complacen.
No te traiciones a ti mismo, lo recordaré una y mil veces, mientras evocas a Greta Scacchi (¡¡¡¡ !!!!)
Cabalga cual pletórico Cagancho a cuantas pistas puedas, parea al quiebro, finta a la suerte y saluda desde el tercio. Natural, como la mano izquierda silente cómplice de tu mano derecha mientras aceleras hasta el fondo.
Y no servirían calados hondos ni romances de valentía. Tampoco música para un francés. Algunas bandas sonoras y otras cosas, no tienen precio, como tu dominio de la lengua universal.
Excusatio non petita (mutatis mutandis como diría uno de los nuestros)
Digan lo que digan, tu inicial en mayúscula, et cum spiritu tuo.
Ladran, luego calbalgas...


"I Want to Break Free" (Deacon) por Queen , The Works (1984)

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Marzo glorioso.

Ya es primavera (escucho la musiquilla) y no precisamente en el Corte Inglés. Marzo glorioso. Disfrutamos con el estudio estadio. ¡que bonito es el gol!
No es la primavera trompetera sino de trompetas y trombones; ni de clarines ni timbales, más bien de clarinetes y bongoes. La primavera de las emociones propias.
En cualquier caso siempre quedará (como en Casablanca) el recurso solista y flautista de Bartolo. Tócala otra vez. Toca y toca (igual me da Menotti que Bilardo)
, Futbol es futbol gol es gol. Si no lo hubiera dicho Boskov habría sido el Fury.
Suene la percusión y los cueros cuando cuando planea el avión; suene cuando mejoran los porcentajes.
Siente la llamada, manda un mensaje en una botella (preferiblemente de segoviano) con y de chupitos amorosos.
Rienda suelta a la imaginación cotizando al alza, con veranos en los bajos, invierno en sus corazones y primavera (con flores y pájaros) en la mente.
Y como ya es primavera (y esas cosas) propóntelo y, sobre todo, propónselo o, por lo menos, pregunta. De ti depende. No corren tiempos para indultos voluntarios y la fuerza ahorca para que marzo en vez de las flores sea el mes de los goles. Goles con flores silvestres y aromas de satisfacción.
Diablas o diablesas, miniaturas, potrancas y potrillas, simplemente divinas y todas las demás, no querría omisión alguna.
No se lo digas con una flor, mejor con una varita (explicación incluida y sonrisa de regalo)
Mucho mejor: simplemente hazlo.



"Me calaste hondo" (E. Bunbury) por Enrique Bunbury , en Pequeño (2001)

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Lo prometido es deuda.

Tres reliquias, tres, entre otras mcuhas. Ni mejores ni peores, de todo, como en botica, para elegir, democracia en estado puro y listas abiertas. Son mis elegidas, reliquias en cristal y por lo civil.
La primera, de primeras. Consulta del dr. Crego, calle Brocense, entre otras cosas, ni un pelo, de tonto (y de los otros) y un loro de chiste que volaba bajo. En aquellos tiempos médico de la federación quien conservaba, entre borceguíes de la posguerra, restos anatómicos en frascos transparentes y formol. Un auténtico y extraordinario museo. Sucesos aparte ejercitad la imaginación. No computan las anécdotas de y con la enfermera (merecerían post aparte) y del "chaval".
La segunda. Tiempos de pubertad, aprendíamos a pilotar. Paolo (The Master), cofrade de la anaconda. Gastaba, entre otras cosas, Patrico, fragancia Lancaster (tamaño camarlengo) y un frasco de sal de fruta Eno (cuando solo existía el Eno clásico) con su dedo meñique amputado y sumergido en alcohol. Infalible para ahuyentar sus innumerables conquistas impertinentes y generar asombro general. Precisaríamos volúmenes varios para su vida, obra y milagros. Quizá un post tipo trailer.
La tercera (y prometida), Ava Lavinia Gardner, calificada como el "animal más bello del mundo". Abril 1954, Ava tiene dolores terribles, padece un cólico nefrítico. Trasladada a un hospital madrileño, precisa quirófano. Cuentan que su pubis fue rasurado y, ante tal expectación, los mechones sorteados entre el personal sanitario. Uno de esos mechoncitos fue conservado en un frasquito de cristal (similar a los utilizados en los antibióticos inyectables) y legado de abuelo a nieto, junto a unas líneas explicativas caligráficamente impecables, con detalles ignorados por las hemerotecas.
No importa cuando ni donde, se conversaba acerca de Ava, alguien mencionó la leyenda y la reliquia. Ante la incredulidad general nos emplazó a investigar y cotejar. Tiempo después mostró el tesoro, añadiendo algunos de esos detalles específicos, que aquí y ahora no importan.Tuve el frasquito en mis manos y una tormenta en mi imaginación. La degustación de la belleza es atemporal.
Todos conocemos casos cotidianos con algún parecido, nunca se sabe y probablemente no superaran, casi en nada, a la Gardner.
Doy fe, porque he visto y comprobado lo que otros a han dicho.
Si alguno conoce casos que hable ( añada comentarios al post) o calle para siempre (cual ritual del matrimonio)


"De buena mañana" (M.A. Hernando) por La Cabra Mecánica en Cabrón (1999)

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Vergüenza torera

En cada paso, en cada muletazo a la vida, atornillando las zapatillas en las lindes del orgullo, distinguiendo la dignidad; en estas humildes líneas, en el infinito, con el mundo por montera.
No me pidáis que explique algo que se tiene o no se tiene, se siente o no se siente, se entiende o no se entiende, se vive o no se vive, se escribe o se describe. Es la diferencia, la gran diferencia.
(no rebusqueis en los diccionarios, taurinos o no)
Y no importa estar fuera de cacho, descargando la suerte o abanicando moscas. No importan los andares, la gomina, ser más chulo que un ocho, la prestancia, las patillas de hacha e incluso las monteras Mickey Mouse, ni que los pases de pecho sean de silicona o las pestañas de quita y pon.
Se tiene o no se tiene, por mucha compostura y desfile de Armani, seas blogero, artesano de amores sueltos, pegapases o torero de pasarela o coleccionista de mises o chonis; lector aludido o energúmeno de serie.
No lo sois, lo parecéis y por mucha medalla concedida o autocolgada. No pesan las razones ni recurro a la rima fácil o a los méritos del todo a cien.
Y de la raya (cuanta afición) pa' dentro, yendo guapos, más que nadie, por supuesto. Tendréis todo lo demás, incluidas influencias y el mundo, ropa interior incluida, a vuestros pies.
Vergüenza torera ninguna.

"Such A Shame" (M. Hollis) por Talk Talk, I'ts my life (1984)