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Lencerías las justas

Voces autorizadas dijeron que más cornás de el hambre (cuanta razón y cuantas y tantas en ayuno voluntario, vamos que no se acaban los regímenes, no se acaban…); hay gente pa’ to, no cabe duda (domek mayoría absoluta), y a mayores lo que no puede ser no puede ser y además es imposible (impepinable, no hay más cataplines), para mayor exactitud.
Eso eran otros tiempos, ni mejores ni peores, otros. Tiempos de pico (de muleta) y truco, nada nuevo, ahora estiling an verifasion, como arrebujar estilos y revistas variadas. Y nada mejor que actualizarse, antes de que lleguen los abonados del 7, que no son lo que eran, ni las milongas del toreo verdadero, el cacho, cargar la suerte y etc.., los encastes, como el fútbol, los toros y otras cosas, buscan la cercanía de los resultadismos. Así nos luce el pelo y otras cosas.
Advertidas las ofrendas de espirituosos y conjuntados los planetas en su lugar y la noche a tiempo fue consultado el oráculo tauromágico y no se hizo desear la respuesta (actualizada):
No olvidar las precauciones de Ponce, el empaque de Talavante, la valentía temeraria de José Tomás; más quietud que Ojeda (pase lo que pase y el tipo de pase); el repertorio y recursos de Esplá; el bullir del Juli; mirar, como quien no quiera la cosa para ser admirado, o sea como Cayetano y, sobre todo los espadazos de Joselito (Arroyo), que de pinchauvas llenos están los ruedos de la abstinencia…
Alguno más podría caber… antes de perderte en pases estériles y mantazos variados, resumidas como los diez mandamiento, en uno:
Tonterías las imprescindibles…lencerías las justas.
¿Alguna duda?

“Drive” (Rick Ocasek) por The Cars, en Hearbeat City, 1984

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San balantains

Coincidieron en un sorteo y apartado, pura coincidencia como en las novelas y las pelis de ficción, nada que ver, parejas en un lote inaudito. Una reina y una princesa. La suerte está echada.
A mi derecha, según se mire (casualidad mal pensados), una reina emérita con poses de porcelana, irrompible como su alma de caucho a juego, prueba de bombas, emociones fuertes, tumbados y demás revolcones.
Lo olvidada: en oferta, precintada y a estrenar. Jamás llamó a una puerta. Bebe chupitos sin alcohol con mucho hielo y refrescos sin burbujas; vida sin al fin y el cabo. Mucho mirado y por mirar, poco o nada que contar. Ensayada sonrisa facsímil con denominación de origen y reciclable hasta el último parpadeo. La reina no tiene quien le ladre y suspira por ello.
A mi izquierda una princesa seminueva garantizada. Cultivada por lunas y calmas tras tempestades. Recauchutada en alma y aspecto. Alérgica a los ladridos, preferentemente al amanecer.
Contaría lo bebido y lo vivido, esperaríamos con impaciencia sus memorias (volúmenes varios) que comenzaron hace muchos años, con un balantains cola cargado, y sucesivamente algunos cuantos más. Tan emocionante, romántico y bonito hasta que su corazón se hizo añicos. El sabor amargo del caramelo que nadie, nadie le explicó. Sin lógica como los deseos de buenos principios de los padres gitanos para sus hijos, (perdón, la etnia, doña menestra del ramo)
Después se le rompería tantas veces, y lo intentó con pegamento imedio, supergen, y demás recomendaciones de comadres teóricas (¡uy pues a mi me fue muy bien!…, le decían)
Un día donde y cuando menos lo esperaba descubrió superglú 3, mezcló los dos tubos y convirtió su corazón en una roca indestructible, sin el sentimiento de culpa de quienes rompen y han sido rotos. Leyó con detalle las instrucciones y no se pilló los dedos.
Años después paladea escocés de muchos años, solo con hielo y sin acento, en vaso ancho y sorbos cortos dejando que las cosquillas busquen las vueltas del paladar y los recuerdos se diluyan en el pasado, con la gentileza de dar el intermitente en cada cruce de piernas.
Gasta sonrisas de marca blanca y dicen que ha dicho que nunca se traicionó a si misma y que su maestro le enseñó a caminar sin mirar atrás ni dar portazos al salir.

Entre tanto el camarero se acercó despacio, se inclinó con parsimonia y con rictus profesional le dijo a la señorita que estaba invitada por el caballero del fondo.


"El Rey" (J.A. Jiménez ) por José Alfredo (sine die)

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El amor en tiempos del tuiter

El amor en tiempos del tuiter. Así son los tiempos, las cosas, así las contaba alguno, así es, así le fue, así llegó cual ave fénix.
Con la embestida noble y clara, otrora pregonada, tardó en percatarse el oponente.
Ella tiró el palo con cánones y soltura: tres puyazos no entendidos que no fueron tales sino simples picotazos marcando, tal vez cinco piquitos. Previo tuiteo mutuo, por arriba y lo bajini.
Amagos de rajarse y cantar la gallina, full magistral.
Rompió a embestir. Hizo el avión, el ave, puentes colgantes y la Serrana. Volando voy, volando te llevo, volando te pongo.
Así fue: faena grande hasta cinco soles del poniente, con lunas primerizas y sus correspondientes tuits.
La intuyo contenta con lo suyo, y lo está.
Y si lo está, goza, disfruta y conserva (en almíbar como los mejores melocotones) so pena de cagarla con falsos edulcorantes y lubricantes artificiales, no insistir con sabores, no.
Y breve, como el tuit, como Gracián, dos veces bueno y entre serie y serie, aire. Y luego la mano izquierda, deja que se desmaye y barra la arena sin prisas.
Y así sucesivamente, en caso contrario el (la) coronel no tendrá quien le (la) escriba.
Sería una pena, una verdadera pena… con las caligrafías manuales cotizando al alza.

“Pájaro de Syracusa” (S. Auseron) por Juan Perro, en Río Negro, 2011

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Caperuzita 5

Tras unos ruiditos propios del baño no reproducibles y que todos entendemos, se escuchó el rumor de una cisterna y luego se hizo el silencio.
Y cuando unos ojillos escrutaron por la rendija de la puerta, ese silencio volvio a cortarse y las armas se enarbolalon.
¿dmt?
No eran ni fueron conscientes, lo serían a toro pasado.
¿dmt? ¿dmt?
Viendo como estaba el percal, no el de su capa rosa, volvió a boxes, cerró la puerta y los ojos e inspiró profundamente, y comenzó la cuenta atrás en su interior.
A fuera, preparados, a la espera del pistoletazo, homo hominis lupus en estado puro.
Se abrió la puerta y visto y no visto se pulverizaron la mejor marca personal, la marca del año (provincia, autonomía, país y continente), recordwoman olímpico, cuarto mejor crono de todos los tiempos, en triple salto, desde la sala de alivios hasta la puerta de la calle, allí caperuzita resopló con ganas.
Salvado el primer setbol continuó su camino, despacio y gustándose una vez alejada. Y sonó su móvil, y una respuesta: estoy al lado, ansioso... ( y sonrió con picardía)
Más se perdió en Cuba, pero esto no acaba así… se oyó a lo lejos.

¿Eran realmente lobos o corderitos?
Si no era lisarda ni atanasia ¿que tipo de encaste?
¿Salio por piernas o por peteneras?
¿Olvidó alguna prenda o la dejó a posta?
¿Fue comprobado o no este hecho?
¿Continuará?

“Andar” (E. Sobredo) por Cecilia en su disco Celilia 2, 1973

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Caperuzita 4

En pleno despliegue tecnológico, un ratoncito manejaba con solvencia la blackberri y dió el agua… automáticamente desenfundaron móviles y se pusieron a ello.
Algo no cuadraba, las siglas dmt… ¿dmt?
Y todos callados, como damiselas.

"Caracola" (S. Auserón) por Juan Perro en Raíces al viento,1996