Lencerías las justas
Voces autorizadas dijeron que más cornás de el hambre (cuanta razón y cuantas y tantas en ayuno voluntario, vamos que no se acaban los regímenes, no se acaban…); hay gente pa’ to, no cabe duda (domek mayoría absoluta), y a mayores lo que no puede ser no puede ser y además es imposible (impepinable, no hay más cataplines), para mayor exactitud.
Eso eran otros tiempos, ni mejores ni peores, otros. Tiempos de pico (de muleta) y truco, nada nuevo, ahora estiling an verifasion, como arrebujar estilos y revistas variadas. Y nada mejor que actualizarse, antes de que lleguen los abonados del 7, que no son lo que eran, ni las milongas del toreo verdadero, el cacho, cargar la suerte y etc.., los encastes, como el fútbol, los toros y otras cosas, buscan la cercanía de los resultadismos. Así nos luce el pelo y otras cosas.
Advertidas las ofrendas de espirituosos y conjuntados los planetas en su lugar y la noche a tiempo fue consultado el oráculo tauromágico y no se hizo desear la respuesta (actualizada):
No olvidar las precauciones de Ponce, el empaque de Talavante, la valentía temeraria de José Tomás; más quietud que Ojeda (pase lo que pase y el tipo de pase); el repertorio y recursos de Esplá; el bullir del Juli; mirar, como quien no quiera la cosa para ser admirado, o sea como Cayetano y, sobre todo los espadazos de Joselito (Arroyo), que de pinchauvas llenos están los ruedos de la abstinencia…
Alguno más podría caber… antes de perderte en pases estériles y mantazos variados, resumidas como los diez mandamiento, en uno:
Tonterías las imprescindibles…lencerías las justas.
¿Alguna duda?
“Drive” (Rick Ocasek) por The Cars, en Hearbeat City, 1984
