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Caperuzita 5

Tras unos ruiditos propios del baño no reproducibles y que todos entendemos, se escuchó el rumor de una cisterna y luego se hizo el silencio.
Y cuando unos ojillos escrutaron por la rendija de la puerta, ese silencio volvio a cortarse y las armas se enarbolalon.
¿dmt?
No eran ni fueron conscientes, lo serían a toro pasado.
¿dmt? ¿dmt?
Viendo como estaba el percal, no el de su capa rosa, volvió a boxes, cerró la puerta y los ojos e inspiró profundamente, y comenzó la cuenta atrás en su interior.
A fuera, preparados, a la espera del pistoletazo, homo hominis lupus en estado puro.
Se abrió la puerta y visto y no visto se pulverizaron la mejor marca personal, la marca del año (provincia, autonomía, país y continente), recordwoman olímpico, cuarto mejor crono de todos los tiempos, en triple salto, desde la sala de alivios hasta la puerta de la calle, allí caperuzita resopló con ganas.
Salvado el primer setbol continuó su camino, despacio y gustándose una vez alejada. Y sonó su móvil, y una respuesta: estoy al lado, ansioso... ( y sonrió con picardía)
Más se perdió en Cuba, pero esto no acaba así… se oyó a lo lejos.

¿Eran realmente lobos o corderitos?
Si no era lisarda ni atanasia ¿que tipo de encaste?
¿Salio por piernas o por peteneras?
¿Olvidó alguna prenda o la dejó a posta?
¿Fue comprobado o no este hecho?
¿Continuará?

“Andar” (E. Sobredo) por Cecilia en su disco Celilia 2, 1973

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