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Que menos

Que menos… que saludar en mano, desmonterado, recogiendo la ovación, cerrada, desde el tercio.
Si, importa, una brega eficiente y discreta. Fue la 2ª bis. Tomaba los engaños sin codicia. Atemperar la embestida, sin dudas ni enganchones, poniéndola en la suerte de varas como mandan los cánones, fuera de la raya y abrochando el capote semiagachado, llevándola a una mano hasta el burladero.
En maestro. Como otras tardes, asomándose al balcón y pareando con valentía.
Que menos ,pero es lo demás para que el maestro, si es hábil, culmine con la espada. Ese es otro cantar.
Ahora recoge la ovación, y disfrútala, despacito y a cámara lenta, como los toreros buenos.
No importa que el matador se impaciente por el brindis.

Ovación. Cerrada

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Caen

Caen, caen, la tarde, las hojas, la noche, la vida, los quilómetros.
Los cuentos, las mentiras, cae, otra vez, la vida.
Cae la tarde, caen los paises, caen los números
Caen los ídolos, los mitos, los héroes y las cenicientas.
Cae una lágrima. Nieva lentamente en los Alpes.
Cae la ropa.
Caen las muecas y las sonrisas, las muescas en los revólveres, los números y las cuentas.
Cae un risotto de enhorabuenas, sonrisas y lágrimas.
Caen los pétalos que se atrevieron a sobrevolar efímeramente los pórticos.
Caen…

“Air in G string” (2º movimiento Suite para Orquesta nº 3, en D mayor BWV 1068 ) (J.S. Bach) adaptada por August. Wilhemj e interpretada por Jacques Loussier.

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Nastassja Kinski

Te vi, hacía (es un hacer) tiempo, mucho tiempo.
Inconmensurable. Que más puedo decir.
Y fumabas, sonaba, entre el humo y la penumbra Nina Simone mientras mirabas con esos ojitos, con esa cara de yo no he sido, aguzando el peligro (Esacli laiq yu).
Y es mejor, mejor así.
¿Ok?

“Ok, Nastassia Kinski”
(Las Ruedas) por Las Ruedas, 1986.

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Como tu

Los ojos verdes miraban escondidos detrás de los rizos cobrizos, antiguamente llamados pelirrojos; los labios camuflaban el sabor de los besos con aroma de tabaco y sabor esmint mentolado, como rezaría un menú de diseño. Hechuras y trapío, en tipo de embestir.
Lo supo cuando se la pasó muy cerquita después de aguantar sus embestidas dispersas y despistadas plagadas de gañafones tan sabrosos como intensos, como sus besos esmint, medidos, tomando nota, con los arreones de mansa encastada.
Pero aprendió a embestir, contra querencia, le cogió gusto y pericia e incluso se venía de lejos a horas intempestivas. Las nuevas querencias, el vicio de la pasión, tranco y buen son.
El secreto de la combinación, puesta y quitada: cambió terrenos, midió distancias, hacía el avión y ofertaba a pecho descubierto (el suyo) cruzándose convenientemente. De escarbar reservona (ser y estar) a atender con prontitud los engaños y tercios.
Y entonces, empezó a flojear no se sabe si de remos o cuartos traseros, si tenía reparada la vista o fue un simple pajazo en un ojo. Opiniones para todos los gustos. Floreció un pañuelo verde (patrocinado por una cerveza noreuropea) y fue devuelta a corrales, con la manada de cabestros, como de costumbre, haciéndole la corte, sintiéndose como una reina.

"Quiero ser como tu" (Yo wan’na be like you- The monkey song) (Robert y Richard Sherman) en la versión de Rey Lui en su disco Un nudo en la garganta. 1988

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Hace un mes

Hace un mes… ha llovido, se ha secado, ha salido el sol y ha vuelto a llover. Llegaron los tirantes, volvieron los abrigos. Las cigüeñas al acecho y los cerezos perdieron la flor. San Isidro a cámara lenta ojo avizor. Clarines, timbales, escotes, escotillas y cotillas mayores.
Los patios mal, el de caballos y los otros. Los (y las) cabestros a lo suyo mientras empapelan las vidas, encierros y desencierros.
Hace un mes, las hormonas se descorchan y el polen llegó para tomarse la penúltima. El sol juega al escondite. La tira de un sostén fantasía se desliza por un hombro, los hilos dentales se toman la libertad por la cintura. Las guirufas contrabandean con moreno de asfalto.
Hace un mes y mientras algunas no pueden llegar tarde, urgen los amaneceres. Truenos, centellas, latigazos, ralladas y rayadas en plena conjugación.
Hace un mes y hace calor, hierve la sangre, el marisco y la bolsa. Se apagan las calefacciones centrales. El petróleo sigue subiendo. Los regímenes se sufren el silencio con las tiranías de la báscula.
Hace un mes, hace una vida, y las arponeras aguardan la ocasión haciéndose las duras y las ballenas hablando de derbis futbolisticos.
Hace un mes y se pasa el tiempo.

“It’s raining again” (R. Hudson y R. Davies) por Supertramp en Famous last words, 1982