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Argimira y tu

Efectivamente

tiene dos grandes senos

y un collar de perlas

en el cuello
Un infante de bruma

te sostiene el espejo
Aunque estás muy lejana

yo te veo

llevar la mano de iris

a tu sexo

y arreglar indolente

el almohadón del cielo
¡Te miramos con lupa

yo y el Renacimiento!

7 de mayo de 1923

(Federico Gª Lorca a Argimira López)


No eres Argimira, pero corroboro.


"Isn't she lovely" (S. Wonder) por Stevie Wonder en su álbum Songs in the Key of Life, 1976

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Wally

Un consejo, una orden, una amenaza, una disposición, una recomendación… llámalo com quieras, deja a Wally en su cajón y sal...
Sal piemienta y un poco de emoción.
Mejor una emoción fuerte acompañada. ¡Ya!

Ojo avizor. Lo advierto. Seguiré informando….


Pink Panther Theme (E. Mancini, 1963) por Henry Mancini,

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Libre de cornadas

El que este libre de cornadas que tire la primera piedra…hubiera dicho el evangelista Juan si la tauromaquia hubiese existido entonces.
Más cornás da el hambre decía el Espartero, con 15 cornás del siglo diecinueve hasta que el miura Perdigoón (cuando eran miuras de verdad) se lo llevó por delante antes de los 30 años.
y Dios da pan a quien no tiene dientes… dice el refrán…
¿En que quedamos?
Si, la cornada definitiva… con cinco trayectorias, una sube, otra baja, otra ataca la femoral, otra donde más duele: el alma; la que cala hondo y es irreversible.
Va a tener razón el Espartero, que el regimen cuando es involuntario el hambre se lleva faltal.
Advertidos estais, y luego dais el si quiero, a ver que remedio, que tiempo después las cosas o no se llegar a entender o se entienden perfectamente...



“Libre de pecado” (E. Ibarra) por Mimi Ibarra en su disco Compositora, Cantante, Mujer, 1997

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Tampoco importa

Descolgó (él) los zapatos del perchero, ¡que importaba el garito!, ni el resto del mundo, observadores directos o indirectos. Ella era concsciente, preciosa y lo sabía. El, afortunado (nunca mejor dicho) era consciente de su fortuna y de ella; ambos objetos del deseo, deseo de ese mundo avizor, ellos con descaro, ellas con ladino disimulo y envidia oculta.
Ella, rubia sin importancia y con prestancia, de y con mirada suficiente y exclusiva para su afortunado, bailaba descalza; él, ¡que podía importar ! hacia el indio (me perdonen especialmente los arapahoe). Tampoco importaban los hipotéticos cristales en el suelo de la noche, resbaladizo hasta el amanecer y, a más decir, aquella noche no importaba nada, casi nada, incluída la desapercibida y eclipsada camarera de brazos tatuados y senos más que generosos, tetas grandes, vulgar, muy vulgarmente hablando para que llamarse a engaño.
La banda sonora de la noche, de aquella noche era irrelevante para oídos sordos oscurecidos por ojos hambrientos del mismo y único deseo.
El afortunado colocaba con mimo los zapatos a los pies de ella y estos los discriminaban con disimulo una y otra vez, no querían romper ni finiquitar la noche. Tampoco importa si eran Manolos, (posiblemente) o Ferragamos, giraba, giraba el mundo a sus pies, arriba y abajo al ritmo de su aliento, tan sofisticado como su discreta sonrisa. A quien le importa… cantaba Alaska, escribía Berlanga Carlos y asentía Nacho Canut, a quien… pero importaba a todos y todas (aunque no lo pareciera) aquella noche presentes, ellos ávidos de detalles furtivos y sueños imposibles y ellas de atar en corto y con doble nudo (tampoco lo parecía)
En ello estaban y ella se calzó con elegante mimo sus zapatos deslizándose en un adios con el ego y los ojos sonrientes. El afortunado saludaba desde el tercio con ademanes de casa real europea en decadencia.
Y se acabó. Aquella noche no hizo falta que los municipales aguaran (por ser fino) la fiesta ni que el cuarto árbitro sacara el cartelón con el descuento. El pescao estaba vendido y lo afirma quien suscribe, precursor de las vueltas de reconocimiento antes de que las fórmula uno llegara a las vidas de los demás y de que hubiesen inventado los cuartos árbitros.

“ A quien le importa” (C. Berlanga, I. Canut y O. Gara) por Alaska y Dinarama, en Deseo Carnal, 1986

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Otra historia

Aquella noche el maestro había decidido no indultar. Ya en el patio de cuadrillas (con la formacion habitual) se apuraba risueño al darse lumbre pa gozar el cigarrillo de la verdad, gustándose, con retranca, inspiración y pose torera, que no solo por los andares se conoce a los toreros güenos. Mientras, dejaba que el humo se escapara el contralud de la inspiración cortando los murmullos y las risas tontas de las ansiosas.
A ese contraluz su picador lustraba la mona con el dorso de la manga, apoyao en el quicio de la misma noche, al son de los brillos de su chaquetilla, apurando en sorbos cortos.
Ya en el ruedo, se tocó con ganas la montera, previo al paseillo, con andares garbosos, estirandose con gusto. Miraba de reojo los papelillos (¡que fino el papel!, que fino) arrebujaos y quietos en un rincón junto al estribo de la barrera y al tendido.
En la lidia mostaba disposición en quites ajenos y reglamentarios, la paciencia de cerrar terno.
Se abrió el portón, y se inutilizó para la lidia la primera, hubo de correrse turno, y la sobrera de primeras salió suelta, abanta y costó pararla. Clarines y timbales, tercio de varas, se trabajó el fijarla e hizo ademán de cantar la gallina saliendo suelta sin atender a engaños en varias vueltas de reconocimiento.
El piquero que guardaba puerta citó en segunda instancia y de lejos a con la barbilla, palo arriba, como mandan los cánones, dando la voz: y se vino solita, a favor de querencia, aprentando pa' los adentros. Puso un picotazo antológico en justa medida y colocación, dando salida sin carioca ni abusar, y, allí, personalmente, el matador se la llevó por chicuelinas ajustadas, abrochando con una media ceñida, pasandosela cerquita, muy cerquita.
Rompió a embestir en el quite, el maestro se desmonteró sin dudar mientras el coso rompia en miradas y palmas.
En ello el subalterno encargado de la lidia se la llevó mimosamente al burladero de la segunda suerte, dando toquecitos de atención mientras el maestro se disponía, apuraba el vaso y se matizaba el brindis, porque lo había.
Acabado el tercio y presto a retirarse con discreción el piquero de guardia saludó castoreño en mano arriba, guardandose la ovación en la chaquetilla, cabeceando con parsimonia, cabalgando hacia la puerta de cuadrillas a ritmo de trote cochinero, ajustándose sin prisas el barbuquejo. La plaza en pie. La mona lustrada brillaba al sol del poniente. La sonrisa no le cabía en ningún sitio.
El resto no tuvo historia aunque la tuvo: lo habitual en el maestro, brindis ceremonioso, muleteo breve e intenso, con suavidad, arte y quietud, por descontado, precisión con los aceros: lo suyo bien dao.
Pues eso, otra historia.

“Another day” (J. Lidell) por Jamie Lidell en su disco JIM. 2008

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Hoyo de las agujas

La noche había transurrido anodina entre mantazos, derechazos a granel y sainetes con avisos, pintureria brocha gorda.
Hasta que llegó su turno: clavó su mirada en el hoyo de las agujas, rodó fulminada, sin puntilla. Para que más.

“En la imaginación” (M. Valdés) por Silvia Perez Cruz And Javier Colina Trio en su disco La Imaginacion (2011)

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Ojos

Esos ojos… y miro… y me acuerdo del dr. X.X.S en su salsa…. Y miro, a los ojos de la gente… a los de liz tailor, bette davis… ojos anónimos… que ojos… mila jovovish… y ojos… ojos… no se acaban, no dejo de mirar.
No se terminan como el cuento de nunca acabar.
No mires a los ojos de la gente, que pesado el Coppini.
Esos ojos destino de canciones y besos entregados al aire, por mensajería y emilios.
Ojos cansados, vendidos o apoyados en vete a saber que quicios.
Ojos que matan, duermen, duelen, encantan: ojos que se adivinan, se intuyen.
Esos ojos, como los tuyos o los suyos. Ojos de colores, color avellana favorito y consentido.
Ojos pintados, ojos lavados, escabechados, en lentillas y al natural.
Ojos que no ven, corazón que no siente, ojos sin preguntar pasan de largo.
Busca, captura y pregunta (y luego lo cuentas) y en caso de duda: mira.

“Bette Davis eyes” (Donna Weiss y Jackie DeShannon, 1974) por Kim Carnes, en su disco Mistaken identity

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Indignaos

Se indigna ( ¡y de que manera!) cuando falla con el estoque, la espada, la cruceta o el verduguillo, tanto monta, monta tanto.

“I wan’t your love" (Nick Christian Sayer) por Transvision Vamp, en su disco Pop Art, 1988.

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Indignaás

Las que escarban emplazadas en la querencia, las que toman a regañadientes los engaños, las que cantan la gallina en el tercio de varas, las que no rematan en burladeros, las que salen abantas de las suertes, las que se miran en los escapartes de reojo, las que alisan el elástico del jersey para cubrir la terminación de la espalda, las que se tragan las sonrisas, las sotas de palos y pelajes variados, las que otean al lado contrario.
Las que se duelen en banderillas, las que reparten gañafones, las que premian con tornillazos, las que se cuelan por el derecho y el izquierdo, las que mansean en el tercio de muleta, las que prestan mas atención a los tendidos que al ruedo, las que cotillean otras faenas, las que hacen hilo a los capotes, las que hacen presa con los engaños, las que sortean derrotes.
Las que se quedan a mitad de camino en la embestida, las que flojean de remos, las que meten la pata hasta el corvejón, las que se instalan en la querencia.
Las que ondean capas, papelinas y melenas al viento, las que embisten solo en los tendidos de sombra, las que buscan la luna en cada embroque.
Las que siempre rezongan y/o refunguñan a la mitad, las que esperan y las que cortan la embestida, las que mezuquean arrimadas a tablas, las que cabecean, las que componen falso trapío, las partidas de resina, las finas estampas sin chicha ni limoná.
Las rechazadas en el reconocimiento previo y en las vueltas de reconocimiento.
Las retocás, pregonás y afeitás.
Y así sucesivamente.
¿Por qué no se indignan?

“Llevame a la luna” (Fly me to the moon) (Bart Howard, 1954) por Eva Cortés en su disco Back 2 the Source.

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Que menos

Que menos… que saludar en mano, desmonterado, recogiendo la ovación, cerrada, desde el tercio.
Si, importa, una brega eficiente y discreta. Fue la 2ª bis. Tomaba los engaños sin codicia. Atemperar la embestida, sin dudas ni enganchones, poniéndola en la suerte de varas como mandan los cánones, fuera de la raya y abrochando el capote semiagachado, llevándola a una mano hasta el burladero.
En maestro. Como otras tardes, asomándose al balcón y pareando con valentía.
Que menos ,pero es lo demás para que el maestro, si es hábil, culmine con la espada. Ese es otro cantar.
Ahora recoge la ovación, y disfrútala, despacito y a cámara lenta, como los toreros buenos.
No importa que el matador se impaciente por el brindis.

Ovación. Cerrada

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Caen

Caen, caen, la tarde, las hojas, la noche, la vida, los quilómetros.
Los cuentos, las mentiras, cae, otra vez, la vida.
Cae la tarde, caen los paises, caen los números
Caen los ídolos, los mitos, los héroes y las cenicientas.
Cae una lágrima. Nieva lentamente en los Alpes.
Cae la ropa.
Caen las muecas y las sonrisas, las muescas en los revólveres, los números y las cuentas.
Cae un risotto de enhorabuenas, sonrisas y lágrimas.
Caen los pétalos que se atrevieron a sobrevolar efímeramente los pórticos.
Caen…

“Air in G string” (2º movimiento Suite para Orquesta nº 3, en D mayor BWV 1068 ) (J.S. Bach) adaptada por August. Wilhemj e interpretada por Jacques Loussier.

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Nastassja Kinski

Te vi, hacía (es un hacer) tiempo, mucho tiempo.
Inconmensurable. Que más puedo decir.
Y fumabas, sonaba, entre el humo y la penumbra Nina Simone mientras mirabas con esos ojitos, con esa cara de yo no he sido, aguzando el peligro (Esacli laiq yu).
Y es mejor, mejor así.
¿Ok?

“Ok, Nastassia Kinski”
(Las Ruedas) por Las Ruedas, 1986.

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Como tu

Los ojos verdes miraban escondidos detrás de los rizos cobrizos, antiguamente llamados pelirrojos; los labios camuflaban el sabor de los besos con aroma de tabaco y sabor esmint mentolado, como rezaría un menú de diseño. Hechuras y trapío, en tipo de embestir.
Lo supo cuando se la pasó muy cerquita después de aguantar sus embestidas dispersas y despistadas plagadas de gañafones tan sabrosos como intensos, como sus besos esmint, medidos, tomando nota, con los arreones de mansa encastada.
Pero aprendió a embestir, contra querencia, le cogió gusto y pericia e incluso se venía de lejos a horas intempestivas. Las nuevas querencias, el vicio de la pasión, tranco y buen son.
El secreto de la combinación, puesta y quitada: cambió terrenos, midió distancias, hacía el avión y ofertaba a pecho descubierto (el suyo) cruzándose convenientemente. De escarbar reservona (ser y estar) a atender con prontitud los engaños y tercios.
Y entonces, empezó a flojear no se sabe si de remos o cuartos traseros, si tenía reparada la vista o fue un simple pajazo en un ojo. Opiniones para todos los gustos. Floreció un pañuelo verde (patrocinado por una cerveza noreuropea) y fue devuelta a corrales, con la manada de cabestros, como de costumbre, haciéndole la corte, sintiéndose como una reina.

"Quiero ser como tu" (Yo wan’na be like you- The monkey song) (Robert y Richard Sherman) en la versión de Rey Lui en su disco Un nudo en la garganta. 1988

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Hace un mes

Hace un mes… ha llovido, se ha secado, ha salido el sol y ha vuelto a llover. Llegaron los tirantes, volvieron los abrigos. Las cigüeñas al acecho y los cerezos perdieron la flor. San Isidro a cámara lenta ojo avizor. Clarines, timbales, escotes, escotillas y cotillas mayores.
Los patios mal, el de caballos y los otros. Los (y las) cabestros a lo suyo mientras empapelan las vidas, encierros y desencierros.
Hace un mes, las hormonas se descorchan y el polen llegó para tomarse la penúltima. El sol juega al escondite. La tira de un sostén fantasía se desliza por un hombro, los hilos dentales se toman la libertad por la cintura. Las guirufas contrabandean con moreno de asfalto.
Hace un mes y mientras algunas no pueden llegar tarde, urgen los amaneceres. Truenos, centellas, latigazos, ralladas y rayadas en plena conjugación.
Hace un mes y hace calor, hierve la sangre, el marisco y la bolsa. Se apagan las calefacciones centrales. El petróleo sigue subiendo. Los regímenes se sufren el silencio con las tiranías de la báscula.
Hace un mes, hace una vida, y las arponeras aguardan la ocasión haciéndose las duras y las ballenas hablando de derbis futbolisticos.
Hace un mes y se pasa el tiempo.

“It’s raining again” (R. Hudson y R. Davies) por Supertramp en Famous last words, 1982

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Socrátes


Preguntado Socrátes el filósofo, no el presidente dimitido, acerca del matrimonio por uno de sus discípulos, respondió que hagas lo que hagas te arrepentirás.
Dudad, benditos (seréis benditos) dudad. Y sobre todo buscad la canción, y acercaros hasta donde podáis oterar el horizonte. Abrid bien los ojos, cerradlos y escuchadla a un volumen considerable.
Volvedlos a abrir, y haced lo que creais conveniente.
Y para cuando hagáis el paseillo, ¡que Dios reparta suerte! Pero jamás digáis que no fuisteis advertidos.

"Freedom cry" (E. Mouquet y M. Sánchez) por Deep Forest, 1997.

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Primavera

La primavera a muchas chicas desmontera, bueno exactamente se desmonteran ellas solas, brindando a los rayos del sol y a las rayas que se pongan a tiro, en cuanto asoman.
Tecnológica y humanamente dignos de admirar esos climatizadores de serie y termostatos variados, última generación. El resto para mirar, como, cuando y donde puedas.
Primero es primavera en el corte inglés, después cambian la hora y luego san isidro… y los tendidos desde el plus.

"Dancing whit myself" (B.Idol, T. James y J. Towe, 1980) en la versión de Nouvelle Vague.

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Abanta

Salió abanta y con precauciones de chiqueros, una vuelta de reconocimiento y parecía a su aire (fragancia ó de atanasia). No llegó a rematar en burladeros pero mezuqueaba, de soslayo, los tendidos.
Tras los lances de recibo, tomó con interés el percal, fue puesta, con parsimonia, en el caballo a una mano y ordenaron que no la castigaran en el primer envite. La suerte fue cargada, sin despistes, en el turno de quites.
Pidió el cambio de tercio, destocando con suavidad su montera.

Y en eso anda, esperando un brindis.

“Returno to innocence” (Kuo Ying-nan y Kuo Hsiu-chu / Michael Cretu) por Enigma en su disco The Cross of Changes, 1993.

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Miradas

Empezó con una mirada de gallito sábado noche a una depredadora con piel de corderita, con kit de sonrisas y posturas, peligro sordo.
Algunas copas más tarde condujeron, mientras el tomaba su mano y ella hacia como que se dejaba, a un amanecer insatisfecho con objetivos cumplidos para ambos. Ficticios días de vino, rosas, manitas, palomitas, cositas; “caris and churris” y variadas rutinas, al fin y al cabo. Eternos paseos puntuales con paradas sin rechistar en todos y cada uno de los escaparates. Ella dejó de mirar perritos monos para admirar con descaro bebés con y sin cochecito, todos le parecían preciosos y lindos.
Y sus amigos al lado y sin embargo tan lejos…
Despertó y miró hacía atrás desde el altar: oyó la voz “ya puedes besar a la novia”…
En ese momento fue consciente, realmente consciente. Ni mejor ni peor, consciente, con una pequeña diferencia; ahora la devoción es obligación, escasa y a tan alto precio.
Parece que fue ayer.

“Stand by me” (B.E. Nelson, J. Leiber, M. Stoller adapt de The Staples Singers, 1955-1961) por Ben. E. King

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Antes de preguntar

Mirabas con esos ojitos al trasluz del amanecer, como preguntándote en que plaza de madrugada toreaste. Y antes investigar su cuarto, de vestir alguna de sus camisas, de caminar semidesnuda y descalza hasta el aseo, antes de que hagas algunas preguntas, te dirá que los caballeros, nunca hablan de dinero y de lo que ocurrió la última noche.

“I must be love” (Labi Siffre, 1971) en la versión de Madness.

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Cornúpetas

Singular, plural; masculino, femenino, totum revolutum.
Playero ( o playera y así, sucesivamente), veleto, cornicorto, cornidelantero, astifino, bizco, cornalón, corncorto, astigordo, astillado, mogón, brocho, cornipaso, destartalado…etc..(largo)
Con fundas o sin ellas, afeitados, sin afeitar…
Con lo que debe doler cuando al rematar en burladeros y saltan astillas.
Más duele (eso dicen) cuando se ven desde el tendido…..

"Clarines y timbales"

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Deja, déjate

Aunque yo no bailo, cierra los ojos, permite que te los tape; conecta los auriculares y déjate llevar como si te susurrara cositas al oído.
Oye, escucha, déjate acariciar por la música, deja tus dedos quietos y en silencio.
Deja al libre albedrío fluir por tus labios, todos, entreabiertos.
Deja, déjate conducir, lo haré por ti.
Si no te gusta la música, recoge tu ropa, vístete, si quieres y marcha a tu casa.

"Souvernir " (M.Cooper, P. Humphreys) por OMD en Arquitecture & Morality, 1980

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Lencerías las justas

Voces autorizadas dijeron que más cornás de el hambre (cuanta razón y cuantas y tantas en ayuno voluntario, vamos que no se acaban los regímenes, no se acaban…); hay gente pa’ to, no cabe duda (domek mayoría absoluta), y a mayores lo que no puede ser no puede ser y además es imposible (impepinable, no hay más cataplines), para mayor exactitud.
Eso eran otros tiempos, ni mejores ni peores, otros. Tiempos de pico (de muleta) y truco, nada nuevo, ahora estiling an verifasion, como arrebujar estilos y revistas variadas. Y nada mejor que actualizarse, antes de que lleguen los abonados del 7, que no son lo que eran, ni las milongas del toreo verdadero, el cacho, cargar la suerte y etc.., los encastes, como el fútbol, los toros y otras cosas, buscan la cercanía de los resultadismos. Así nos luce el pelo y otras cosas.
Advertidas las ofrendas de espirituosos y conjuntados los planetas en su lugar y la noche a tiempo fue consultado el oráculo tauromágico y no se hizo desear la respuesta (actualizada):
No olvidar las precauciones de Ponce, el empaque de Talavante, la valentía temeraria de José Tomás; más quietud que Ojeda (pase lo que pase y el tipo de pase); el repertorio y recursos de Esplá; el bullir del Juli; mirar, como quien no quiera la cosa para ser admirado, o sea como Cayetano y, sobre todo los espadazos de Joselito (Arroyo), que de pinchauvas llenos están los ruedos de la abstinencia…
Alguno más podría caber… antes de perderte en pases estériles y mantazos variados, resumidas como los diez mandamiento, en uno:
Tonterías las imprescindibles…lencerías las justas.
¿Alguna duda?

“Drive” (Rick Ocasek) por The Cars, en Hearbeat City, 1984

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San balantains

Coincidieron en un sorteo y apartado, pura coincidencia como en las novelas y las pelis de ficción, nada que ver, parejas en un lote inaudito. Una reina y una princesa. La suerte está echada.
A mi derecha, según se mire (casualidad mal pensados), una reina emérita con poses de porcelana, irrompible como su alma de caucho a juego, prueba de bombas, emociones fuertes, tumbados y demás revolcones.
Lo olvidada: en oferta, precintada y a estrenar. Jamás llamó a una puerta. Bebe chupitos sin alcohol con mucho hielo y refrescos sin burbujas; vida sin al fin y el cabo. Mucho mirado y por mirar, poco o nada que contar. Ensayada sonrisa facsímil con denominación de origen y reciclable hasta el último parpadeo. La reina no tiene quien le ladre y suspira por ello.
A mi izquierda una princesa seminueva garantizada. Cultivada por lunas y calmas tras tempestades. Recauchutada en alma y aspecto. Alérgica a los ladridos, preferentemente al amanecer.
Contaría lo bebido y lo vivido, esperaríamos con impaciencia sus memorias (volúmenes varios) que comenzaron hace muchos años, con un balantains cola cargado, y sucesivamente algunos cuantos más. Tan emocionante, romántico y bonito hasta que su corazón se hizo añicos. El sabor amargo del caramelo que nadie, nadie le explicó. Sin lógica como los deseos de buenos principios de los padres gitanos para sus hijos, (perdón, la etnia, doña menestra del ramo)
Después se le rompería tantas veces, y lo intentó con pegamento imedio, supergen, y demás recomendaciones de comadres teóricas (¡uy pues a mi me fue muy bien!…, le decían)
Un día donde y cuando menos lo esperaba descubrió superglú 3, mezcló los dos tubos y convirtió su corazón en una roca indestructible, sin el sentimiento de culpa de quienes rompen y han sido rotos. Leyó con detalle las instrucciones y no se pilló los dedos.
Años después paladea escocés de muchos años, solo con hielo y sin acento, en vaso ancho y sorbos cortos dejando que las cosquillas busquen las vueltas del paladar y los recuerdos se diluyan en el pasado, con la gentileza de dar el intermitente en cada cruce de piernas.
Gasta sonrisas de marca blanca y dicen que ha dicho que nunca se traicionó a si misma y que su maestro le enseñó a caminar sin mirar atrás ni dar portazos al salir.

Entre tanto el camarero se acercó despacio, se inclinó con parsimonia y con rictus profesional le dijo a la señorita que estaba invitada por el caballero del fondo.


"El Rey" (J.A. Jiménez ) por José Alfredo (sine die)

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El amor en tiempos del tuiter

El amor en tiempos del tuiter. Así son los tiempos, las cosas, así las contaba alguno, así es, así le fue, así llegó cual ave fénix.
Con la embestida noble y clara, otrora pregonada, tardó en percatarse el oponente.
Ella tiró el palo con cánones y soltura: tres puyazos no entendidos que no fueron tales sino simples picotazos marcando, tal vez cinco piquitos. Previo tuiteo mutuo, por arriba y lo bajini.
Amagos de rajarse y cantar la gallina, full magistral.
Rompió a embestir. Hizo el avión, el ave, puentes colgantes y la Serrana. Volando voy, volando te llevo, volando te pongo.
Así fue: faena grande hasta cinco soles del poniente, con lunas primerizas y sus correspondientes tuits.
La intuyo contenta con lo suyo, y lo está.
Y si lo está, goza, disfruta y conserva (en almíbar como los mejores melocotones) so pena de cagarla con falsos edulcorantes y lubricantes artificiales, no insistir con sabores, no.
Y breve, como el tuit, como Gracián, dos veces bueno y entre serie y serie, aire. Y luego la mano izquierda, deja que se desmaye y barra la arena sin prisas.
Y así sucesivamente, en caso contrario el (la) coronel no tendrá quien le (la) escriba.
Sería una pena, una verdadera pena… con las caligrafías manuales cotizando al alza.

“Pájaro de Syracusa” (S. Auseron) por Juan Perro, en Río Negro, 2011

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Caperuzita 5

Tras unos ruiditos propios del baño no reproducibles y que todos entendemos, se escuchó el rumor de una cisterna y luego se hizo el silencio.
Y cuando unos ojillos escrutaron por la rendija de la puerta, ese silencio volvio a cortarse y las armas se enarbolalon.
¿dmt?
No eran ni fueron conscientes, lo serían a toro pasado.
¿dmt? ¿dmt?
Viendo como estaba el percal, no el de su capa rosa, volvió a boxes, cerró la puerta y los ojos e inspiró profundamente, y comenzó la cuenta atrás en su interior.
A fuera, preparados, a la espera del pistoletazo, homo hominis lupus en estado puro.
Se abrió la puerta y visto y no visto se pulverizaron la mejor marca personal, la marca del año (provincia, autonomía, país y continente), recordwoman olímpico, cuarto mejor crono de todos los tiempos, en triple salto, desde la sala de alivios hasta la puerta de la calle, allí caperuzita resopló con ganas.
Salvado el primer setbol continuó su camino, despacio y gustándose una vez alejada. Y sonó su móvil, y una respuesta: estoy al lado, ansioso... ( y sonrió con picardía)
Más se perdió en Cuba, pero esto no acaba así… se oyó a lo lejos.

¿Eran realmente lobos o corderitos?
Si no era lisarda ni atanasia ¿que tipo de encaste?
¿Salio por piernas o por peteneras?
¿Olvidó alguna prenda o la dejó a posta?
¿Fue comprobado o no este hecho?
¿Continuará?

“Andar” (E. Sobredo) por Cecilia en su disco Celilia 2, 1973

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Caperuzita 4

En pleno despliegue tecnológico, un ratoncito manejaba con solvencia la blackberri y dió el agua… automáticamente desenfundaron móviles y se pusieron a ello.
Algo no cuadraba, las siglas dmt… ¿dmt?
Y todos callados, como damiselas.

"Caracola" (S. Auserón) por Juan Perro en Raíces al viento,1996

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Caperuzita (3)

¡¡Puerta!! Gritaron desde el fondo, cuando caperuzita cruzó la idem destino parada en boxes, semidesabrochada y con urgencias.
Se relajaron los ánimos y la artillería. El jefe de barra con la palabra en la boca y el lito en la mano, el asistente recolocando las botellas mientras el lobezno truchito mas inexperto comentó por lo bajinis: “huele a divine oral pleasure gloss de shunga” y el compañero en perdiguero mayor, se perdía persiguiendo efluvios equivocados de carolinaherrera for men, los lunares que no fallan.
Se abrió la veda
Que si la caperuza es la ultimisíma colección acheyeme, que si el tanga hilo dental doblekissdepassion, que si la manicura francesa de los chinos, los zapatitos verifasion, que si tal que si pascual hasta llegar a las maravillas colgantes de los jardines de Nabucodonosor.
El segundo controlador a mano izquierda con el móvil preparado para fotear, el snob caducado del taburete de la segunda suerte fardando con el aifone “nos sacan en un blog”, algún minimalista perdido ajustándose el fular, y los modernillos de turno ensayando con el pitillo electrónico y la novia del gallito mayor con un marcaje estilo Chendo y las uñas de plástico afiladas, acariciando el bolsillo trasero de sus tejanos, marcando territorio e intenciones (yo que tu Mourinho la fichaba)
Calma chicha ante la ausencia de movimiento en boxes, gran densidad de cronometradores por metro cuadrado.

…/

“Mi agüita amarilla” (Carbonell, Moure, Piccolini) por Los Toreros Muertos en su disco 30 años de éxitos, 1986

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Caperuzita (2)

Nada más dar el primer paso, el del taburete de la primera suerte se ajustó la taleguilla con relativa discreción, tapándose con el compañero que se apretaba los machos. Los del medio mirando por el espejo de la columna.
Se cortaba el silencio y el tiempo. Desde el taburete del fondo que guardaba la puerta de excusados alguien se frotaba las manos, no se sabe si por falta de higiene o por plena ilusión aunque no siempre ver la fiesta mas de cerca garantiza tocar pelo.
Los lobeznos truchitos preparaban, por si acaso, las varitas de su color favorito para aprovechar el viento a favor y las querencias.
Al segundo paso y antes de que Caperuzita rematara en la barra y con el silencio sepulcral, la autoridad (o sea se el jefe de barra) al quite y previas rapidísimas deliberaciones consigo mismo y empinándose dijo:
¿que le sirvo?
Que no es lo mismo que decir que le pongo o que quiere o que va a tomar o lo que realmente desea, quereres de servida, servidores, ansiosos y deseosos.
No hubo lugar a la contestación, salió suelta de la suerte en dirección a los servicios, toaletes, seamos finos, como el perfume que invadió el improvisado coso.
Abanta, se oyó una voz.
Atanasia, digo yo.
…/

The micracle of love” (A. Lennox- D. Stewart) por Eurythmics, en su disco Revenge, 1986

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Caperuzita (1)

Iba caperuzita rosa tan contenta, silbando, dando saltitos, sonriendo a los charcos y contemplando el paisaje urbano a la vez que se ajustaba los tirantes de su sostén fantasía, con terno a juego, recién estrenado para confirmar la alternativa en las Ventas, después de un extenso y exitoso rodaje con y sin picadores, festivales y festejos variados.
Con la excusa (buena) de ir a ver a su abuelita, abuelita al fin y al cabo, de buen ver, a decir del vecindario, la afición y del noviete morenito que tan feliz la hacía y convertía. Familia sólo hay una.
Marcando pitones, con pantalones blanco satén y reflejandose en las aguas cristalinas de los escaparates, que buena estoy, que buena soy, que culo tengo… autotrapío, trapío al fin y al cabo. Pletórica, vamos, con la capa a los vientos.
Una repentina urgencia de aguas mayores y dado que en la jungla acechan peligros con los upskrit, y los cuidados descuidos que enseñan cositas variadas decidió que lo mejor sería abrevar en un bar de paso de parecida estampa.
No hizo falta campanilla porque inmediatamente y nada más abrir la puerta y antes de empezar el paseíllo los controladores de la avenida decretaron el estado de alerta, los lobos disfrazados de corderitos a la moda apostados en la barra acudieron a sus puestos y dejaron de requetermirar la contraportada del as y de hacer como que leían el marca para centrarse en el tema y afilar colmillos, miradas y trastos variados no sin antes retocar los engominados peinados en serie con los pelos de pincho y vestidos con la exquisita elegancia de la ordinariez gran hermana, babeando y pasados rayas y redbulvodka , con los ojitos y la entrepierna saltonas.
Fauna de tamaños y edades variadas , e incluso dos despistadillos lobeznos truchillos atraídos y privados por el reclamo de las caperuzas y los campos minados de nabos.
Y caperuzita, en ese mismo instante comenzó el paseíllo.

The micracle of love” (A. Lennox- D. Stewart) por Eurythmics, en su disco Revenge, 1986

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Faenas

Le brindó su trasero y una sonrisa, para desviar la atención. A ella le caben las faenas que quiere pero los dos sabían que no cabía faena alguna.
Con el capote a una mano la dejó en suerte, alejándose despacio, gustándose y sin mirar atrás.
Allí estaban, todos, con las chupas dobladas y apoyadas en el antebrazo, como si fuesen a hacer el paseillo, ajustándose los deseos y la taleguilla, con la mirada tan expectante como desconfiada. Toreros con el valor atrevido de generosas billeteras apretadas y rayas más allá del tercio, con el oficio aprendido y las pupilas dilatadas.

¡Que Dios reparta suerte! Y los pille confesaos.

“Al calor del amor en un bar” (J.Urrutia, F. Presas, E. Clavo) por Gabinete Caligari, en su disco homónimo, 1986

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Razones

En estado puro. Matemáticas.
Razones poderosas, poderosas razones, visibles o invisibles. Tapadas, enseñadas, imaginadas.
Razones dichosas: dos, patentes, volubles, contantes y posiblemente sonantes; tangentes, tangables y tangibles. Capicúas. Noventa, sesenta, noventa y otras combinaciones, reintegro y complementarias.
Senos y cosenos, hipérboles e hiperbaton.
Realidad y ciencia ficción.
Palpes, veas o creas.
Manifestadas o recatadas, pregunta a los carreteros. Tiradas, caías o tumbadas.
Imaginadas e inspiradas.
Híper, mega, mini.
Evidentes e insinuantes, razones, te plazcan o no.
Cuestion de cuentas, calcula bien. Matemáticas. No son iguales, lo parecen.
Satisfacción, geometria y arimética.
Los ceros a la derecha en el banco y el infinito son multiorgásmicos, los ceros a la izquierda valen simbólicamente, aquí lo mismo: igual izquierda que derecha y viceversa.
Razones videntes y evidentes.
ojos que no ven corazón que no siente, ahí la confusion.
Poderosas razones, razones poderosas. Mires por donde mires.Tan solo un par. De derechas o izquierdas, según se mire.
Insinuadas o descaradas.
Inéditas o discretas.
Alóctonas o autóctonas.
Salvajes o de factoría.
De donde sean. Genuinas, postizas y puestas.
Prisioneras, libres, o con la condicional.
Quepan o no en la mano, siempre al alcance.
Vistas o no vistas.
Tu primer engaño, no te acuerdas, el resto nunca las olvidarás, jamás, me atrevería a decir.
Con o sin ecuación del movimiento armónico.
tras sus cortinas ¿corazón o ambición? He ahí la cuestión.
No eches cuentas, disfrutalas, quepan o no en la mano. En estado puro. Sólo para todos los ojos y unas manos, sólo.
La vida no es un sueño, no lo es.


"Hazañas Bélicas" (C. Martagón) por Stukas en Hazañas Bélicas,1981.


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Llovía

Llovía, llovía a mares, ríos de agua.
Salió, sí, salió valiente a pasear el collar sin perro.
A río revuelto ganancia de pescadores, aunque nunca llueve a gusto de todas.
De nevar ni hablamos.
Que se le va a hacer.

“Dance Me to the End of Love” (L.Cohen, 1984) en la versión de Madeleine Peyroux, Careless Love 2004.