Caperuzita (1)
Iba caperuzita rosa tan contenta, silbando, dando saltitos, sonriendo a los charcos y contemplando el paisaje urbano a la vez que se ajustaba los tirantes de su sostén fantasía, con terno a juego, recién estrenado para confirmar la alternativa en las Ventas, después de un extenso y exitoso rodaje con y sin picadores, festivales y festejos variados.
Con la excusa (buena) de ir a ver a su abuelita, abuelita al fin y al cabo, de buen ver, a decir del vecindario, la afición y del noviete morenito que tan feliz la hacía y convertía. Familia sólo hay una.
Marcando pitones, con pantalones blanco satén y reflejandose en las aguas cristalinas de los escaparates, que buena estoy, que buena soy, que culo tengo… autotrapío, trapío al fin y al cabo. Pletórica, vamos, con la capa a los vientos.
Una repentina urgencia de aguas mayores y dado que en la jungla acechan peligros con los upskrit, y los cuidados descuidos que enseñan cositas variadas decidió que lo mejor sería abrevar en un bar de paso de parecida estampa.
No hizo falta campanilla porque inmediatamente y nada más abrir la puerta y antes de empezar el paseíllo los controladores de la avenida decretaron el estado de alerta, los lobos disfrazados de corderitos a la moda apostados en la barra acudieron a sus puestos y dejaron de requetermirar la contraportada del as y de hacer como que leían el marca para centrarse en el tema y afilar colmillos, miradas y trastos variados no sin antes retocar los engominados peinados en serie con los pelos de pincho y vestidos con la exquisita elegancia de la ordinariez gran hermana, babeando y pasados rayas y redbulvodka , con los ojitos y la entrepierna saltonas.
Fauna de tamaños y edades variadas , e incluso dos despistadillos lobeznos truchillos atraídos y privados por el reclamo de las caperuzas y los campos minados de nabos.
Y caperuzita, en ese mismo instante comenzó el paseíllo.
“The micracle of love” (A. Lennox- D. Stewart) por Eurythmics, en su disco Revenge, 1986

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