Miradas
Empezó con una mirada de gallito sábado noche a una depredadora con piel de corderita, con kit de sonrisas y posturas, peligro sordo.
Algunas copas más tarde condujeron, mientras el tomaba su mano y ella hacia como que se dejaba, a un amanecer insatisfecho con objetivos cumplidos para ambos. Ficticios días de vino, rosas, manitas, palomitas, cositas; “caris and churris” y variadas rutinas, al fin y al cabo. Eternos paseos puntuales con paradas sin rechistar en todos y cada uno de los escaparates. Ella dejó de mirar perritos monos para admirar con descaro bebés con y sin cochecito, todos le parecían preciosos y lindos.
Y sus amigos al lado y sin embargo tan lejos…
Despertó y miró hacía atrás desde el altar: oyó la voz “ya puedes besar a la novia”…
En ese momento fue consciente, realmente consciente. Ni mejor ni peor, consciente, con una pequeña diferencia; ahora la devoción es obligación, escasa y a tan alto precio.
Parece que fue ayer.
“Stand by me” (B.E. Nelson, J. Leiber, M. Stoller adapt de The Staples Singers, 1955-1961) por Ben. E. King

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