Confieso
Me gusta el queso, a solas, el membrillo sin beso; las zamburriñas y bivalvos análogos, con o sin vino blanco, en salsa o al tacto.
Los amaneceres con brisa, hacer luna, dibujar en los senos, cosenos y espaldas, mirar tumbado al techo con media sonrisa luego los deberes hechos.
Y por qué no: el ibérico, consentido de pata negra y buen corte, sin excusas de género o racismo, con tinto regado de mejor manera.
(Me) confieso entusiasta del buen paladar, mejor yantar y excelso catar.
Me gustan los horizontes lejanos, el futuro cercano, los atardeceres rojos, los andares cadenciosos, los tacones silentes, las palabras esparcidas y rebuscar en el color de sus ojos; las caderas elocuentes.
En otras confesiones, los momentos sin mayores ambiciones que pequeños placeres cotidianos, tan lejos y sin embargo al alcance de la mano.
Confieso indiferentes las velas, las burbujas y los papeles; mejor momentos hilvanados que obligados, bien a salto de mata, rutinas al escape y miradas desvestidas con la prisa del fuego lento.
Los ratos urgentes con paciencia, sin salida ni medida apuntados a lápiz y pistola, sellados con milímetros de piel al dente.
Dispensas sin concesionario, medallas, discursos, bailes, escaparates o menciones. Obligaciones las naturales e imprescindibles.
Confieso el gusto por sandías, melones y cucurbitáceas afines. Asomarme a esos balcones cargando la suerte desmayada sin el plácet de sus perdones.
Confieso llegar al postre en condiciones, con el cometido cumplido. Para que no quepan dudas afirmaré que ha sido una (entre otras) de las mejores recomendaciones.
Confieso ser un adicto con adicciones sin falsas emociones ni concesiones, confesonarios, ambiciones, tópicos, flores o diarios.
Soy muy simple: me gusta lo mejor.
Digan lo que digan (lo dicen y lo dirán)
Lo confieso.
"Town called malice" (Paul Weller, 1982) por The Jam en The Gift.

1 comentarios:
"que bueno que regresaste"
esperamos que en el año 10 confieses mucho y mejor.
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