Dos amarillas = una roja
Aquellos tiempos, sin nostalgia.
Aquellos locos (pocos), zumbados (alguno, sin duda y con nombre) románticos (unos cuantos), ilusos (más de la cuenta), aspiradores (detectados), aspirantes (al empezar todos y para terminar, el resto), amigos (bastantes), noctámbulos y de negro (mayoría cualificada), buena gente (algunos y, mejoran con los años), estómagos agradecidos (cuantitativos y cualitativos), elementos (ché que contás), fantasmas (a pulso), apasionados (otros cuantos), brujos amanerados (uno, al menos) y de todo un poco como en botica.
Aquellos...
Los tiempos y los signos mutantes, todo cambia excepto los lugares paradisiacos donde maquillan las reglas del juego extraños cargos vitalicios...(imaginar cuanto se quiera debajo de.. por ejemplo una palmera (o palmero) para, levemente, retocar una barrera o un saque de banda, total yegua o potro, que sencillo.
Y en estos espejos se mira el escalafón inferior cuando las luces de los bares de idem se apagan (lo sabemos). Y luego nos lo cuentan.
Aquellos románticos...
Ahora, todo por la pasta, todo por la napia, todo profesional, todo parecido. Plagio a raudales, sin matices, con corbata y etiqueta de pegote. Precursores de gasolineras de alto standing y viajes charter. Expertos en preguntas, ralladuras y en hacer a todo y de todo (ya te vale Fumanchú).
Probarán las mieles del Olimpo y del ego al precio imaginado, probarán las hieles de la traición, a su debido tiempo. Para ellos ni un segundo, ni una letra más, que se lo quedan, claros amores incluidos.
Aquellos...
Para batir records de Cooper, tente por cuenta, con cojera, bemoles y otras cosas para con clase, tajarse, asumirlo y parecer todo lo contrario. Para hacer y deshacer.
Por amor al bebercio, al comercio y todos sus placeres (generales y particulares); amor al primer y tercer tiempo, por amor a la amistad, por amor a los amores.
De aquellos, unos eligieron cadenas, otros la libertad; unos otros mares y lugares, algunos se fueron, otros volvieron y de estos alguno se tuvo que volver a marchar; algunos se desencadenaron, otros desertaron y algunos procrearon.
Varios perdieron la cuenta, otros tomaron hábitos con votos, algunos malas costumbres (e incluso compañías), otros se remendaron y alguno se descosió del todo.
Algunos arrojaron la toalla y otros se enquistan: que tendrá la silla que todos los que prueban se aferran.
Para los indelebles no pasan los años, hoy mejor que ayer. Otros mantienen el veneno en el cuerpo y algunos, carbones incombustibles, con mas pilas que el conejito (no seáis malos) que dura y dura.
Cuando aquellos, ellas, siempre fueron ellos y uno mas, sin amenes, películas, cuentos chinos ni paridades. Ellas, con dos bien puestos/as (lo que quieras) sin necesidad de miembras ni pitiminis. Tenemos una, quede claro.
Algunos aunque ya no estén aquí no los hemos olvidado y siguen siendo de los nuestros, para siempre y cada día en nuestro corazón, que lo tenemos.
Aquellos tan lejos del olimpo de los dioses (nacionales, territoriales e incluso provinciales) de nuevo cuño tan cerca del paraíso de las cosas que no tienen precio. Con algunos viajaríamos al fin del mundo mientras que otros, estando en la misma frontera, se encargan de fastidiarla con la cabeza cuadrada, rotuladores y sin botones.
Algunos tienen camarlengo, trípode y/o anancondas, otros tienen la cosa bonita (o eso decían), alguno ni se sabe y en otros casos concretos dudas razonables; del resto, ni nos hemos fijado ni nos importa, como el tamaño, lo relevante era pilotar... y vaya si se pilotaba... en aquellos maravillosos hangares, cuando las dietas eran dietas.
Algunos aludirán y otros se darán por aludidos. Unos para bien y otros para mal: el que se pica ajos y, otras cosas, come (el camino hacia la miel del olimpo es ineludible)
Algunos confirman y conforman dinastías, otros dimes y diretes, los mas modestos chismes.
El resto seguimos, sin pensar en lo que fue ni lo que pudo haber sido. Algunos estamos y otros lo siguen siendo porque dos amarillas son una roja, aunque también podía decirse: aquellos, otros y alguno/s (y demás familia), siempre que a la sombra de una palmera (o palmero) no se diga otra cosa.
"Quitate tu (pa' ponerme yo)" (Johnny Pacheco /Roberto Valentín) por Fania All Stars, Live at the Cheetah 1971.

2 comentarios:
Olé toreri¡ no se puede contar mejor en unas lineas la realidad del colectivo.
Por cierto va haciendo falta, una cena de amigos, incluido el paldeo de unos Cohibas, y no metidos en pompas como los de Ferrá, sino al natural, que es como se hacen las cosas, como Dios manda.
Completamente de acuerdo.
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