Solo a ti se te ocurre
Solo a ti se te ocurre recibir a una poligonera a porta gayola.
Y sabías que podía pasar.
Te lo advirtieron en el sorteo y apartado … pero ole tus cataplines.
Una poligonera descastada, fuera de tipo y destartalada de hechuras (fea diríase, pero es políticamente incorrecto, fea de hechuras, quiero decir), eso si, decías esta embiste… que pitones… si, vaya par de pitones…no nos llamemos a engaño. Vaya si embiste...
Y tu pallá, cruzando la plaza a toda velocidad, mordiendo la esclavina del capote como si fuera masticable.
Mira que el torilero se ajustó la montera dos veces, negó con la cabeza tres y preguntó, por preguntar, mientras de rodillas alisabas el capotín. Y tu, encima desabotonao...
Tres veces te persignaste, con rapidez y alevosía, tres.
Te ajustaste la montera, bajaste la barbilla y asentiste.
Sonó un cerrojo, se abrió el portón.
Y relucía en la oscuridad
Se ajustó los pitones, con andar cansino, el sol reflejaba en sus enormes gafas de sol, los botines blancos…
Y una arrancada impensable.
Revolcón, la ley de la gravedad. Amnesia.
Dios repartió suerte. No quiso saber ni hizo por ti.
Da gracias.
“El coleccionista” (J.Martínez) por Juli & Cía Swing, en su disco Jazz Cañi, 2011

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