Indulto solidario
Es un honor compartir cartel en ciertos cosos y algunos inciertos con un afamado e indiscutible diestro, al hilo de rumores gallardos según alguna opinión fuera de lugar y con dudas de autorización.
Vamos que se sospeche de un legendario lidiador (aunque a veces le pueda la desidia) capaz de construir faenas tan antológicas como inverosímiles y no querer utilizar la espada. No adelantemos acontecimientos y sigue leyendo.
Trazos de faenas soberbias sin enmendarse ni inmutarse; en la cercanía y en la distancia, capaz, en terminos de tauromagia, de todo lo habido y por haber. No será este el lugar ni yo quien ponga en duda, ni todo lo contrario, tan contrastadas cualidades ni excelsa torería.
Osado y mas cercano que nadie, pasador y pasante de asombrosos y astifinos pitones, originales o no, testados con maestría y esmerada evaluación.
En menos de lo que canta un gallo, sin clarines ni timbales y una vez puesta en suerte, se las trae toreadas, despacito cruzandose al pezón contrario y gustándose, abrochando los muletazos en la cintura, como mandan los canones y las cosas bien hechas.
Sin mentar ni aludir a los josetomasianos de muleta pequeña y estoque grande, no más carga la suerte y deja ya la baldosa colocada para el 2º y sucesivos e infinitos muletazos y lo que venga aunque no haya bajado las llaves.
Lo demás a mayores, menores y otras suertes sería redundancia. Mas vale quintaesencia que farragos.
La faena cuasi perfecta, tandas, tempo, compás y, en vez de ejecutar la suerte suprema, se dirige a tablas para cambiar el estoque simulado por un segoviano con poco hielo, alzando el imaginario pañuelo naranja al aire, aire del amanecer que indulta la noche. Ese amanecer furtivo que chulea al neón de un bar de luces, como los trajes de los toreros con apariencia, no es el caso. No insistir en el equívoco que ya sonaron dos avisos.
Saluda a la presidencia, despacito, con garbo, andar torero y la montera en su sitio, abandona el ruedo, repartiendo saludos y sonrisas a ese amanecer, al que de vez en cuando obsequia con un colosal monólogo.
Hay cosas que no tienen precio, eso decía una propaganda. Pues eso, construir una gran faena y malograrla con la espada tampoco lo tiene y si la conviertes en un indulto solidario, mcuho menos.
"La vida es una tómbola / 5 minutos" (M. Chao) por Manu Chao, Estacion Mexico (2008)

2 comentarios:
Honrado me siento¡ gallardía? rumore-rumore. Esta noche faena antológica y monólogo, quién sabe?
Obviamente rumore-rumore. La afición espera ansiosa tus faenas triunfales.
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