De confianza.
Con abono numerario, la palanca en contrabarrera primera fila, desde el rincón de la Charo (un saludo, beso incluido, allá donde estés ), sin capotes de paseo, peinetas, mantones de donde sean y demás familia, guardamos la montera en coso Cente; de confianza, como los espirituosos allí procurados, que tan bien sirven y mejor nos sientan.
En la puerta, con un saludo sempiterno, su habitual discreción y cara de yo no he sido, nos saluda el caballero, ¡por Dios! ,señor, que vela armas y guarda puerta con bigote sin barbuquejo; ¡cuantas salidas (y entradas) de los toriles del amanecer, incluyendo desenjaules ( y enjaules) habrá presenciado!, más, seguramente, que el torilero emérito de las Ventas, para que luego digan.
Y al otro lado barrera, el astro del escalafón ( y dice que esta en crisis, sí, sí , lo dice, ¡creanme!) maestro de telefonos entregados de entregadas a pares y millares, inconmensurable espadachín, y besos con acuse de recibo; percusionista mayor capaz de dar naturales desmayados con las rastas y cargar la suerte, con la cubitera y con mucha verdad, sabiendo y diciendo (no me lo preguntes, también te lo imaginas) que los escasos noes siempre serán síes. Subcontrata, le digo, pero en este caso va a ser tampoco, sonríe y a lo suyo, que se incrementa la lista de espera sin cita previa.
Y allí, pegaíto, al lao, con nombre de torero mítico y corazón partío, se entrega en cada copa ( a miles), cada noche, cada momento, purita vida, con ritmo sincopado, capaz de extraer petróleo taurino y triunfos inverosimiles (bombea con salero lo que haga falta) el segundo de la terna, un profesional cotizado, que más te voy a contar.
En la cabina, junto a la puerta de alivios y retoques, suena el tercio de varas, con mayusculas, tenga tercio y castoreño o no, que rico boogaloo, que bueno pinche güey y los puyazos sonoros, como mandan los cánones, en lo alto del morrillo.
Y cierra el terno quien lo cierra, de lo bueno lo suyo pero en este caso (sin que sirva de precedente) mejor, si quiere , lo cuente ella, y si no que ría y sonría, le sienta muy bien. Lo dicho: No le regalamos flores, ya hay encargado, por no ser susceptibles, se vaya a dar por aludido y tengamos que hacer el quite del perdón.
El resto, con permiso de la autoridad y el benepácito del mercado , ya se contará, en tiempo, forma y lugar, incluyendo cotizaciones, inversiones, recogidas de beneficios y lo que se tercie.
Los designios, como los toriles del amanecer, algunos caladeros y las puertas, sobre todo las grandes, son inescrutables y se abren, muy a nuestro pesar, cuando quieren.
¿verdad o no?
¿que tendrá esa bola que a todo el mundo le mola?
"Abracadabra "(José María Cano) interpretada por Alaska (BSO La bola de cristal,1985)

8 comentarios:
Mejor descripción imposible, razón tenías maestro con que esa ganadería se ajustaba a mis gustos.
Nada mejor para cortar las orejas que predisposición, sobre todo, y ganadería de confianza.
En cualquier caso, me alegra que hayas comprobado lo que dije, aunque mejor sabes que nadie que Partido de Resina es lo que es.
¿se puede saber de que estais hablando?
El quite del perdón ¿que coño de quite te has inventado?
Pocos taurinos te leen amigo, mira que no conocer el quite del perdón, respecto del primer anonimo, si conociera la finca y la ganadería no preguntaría.
Saludos desde el tercio.
Poco o nada taurinos y, lo que es peor, sin ninguna voluntad.
Desde luego que no me he inventado ningun coño (¡que mas quisiera!) ni ningún quite.
Como diria mi abuelo, un buen quite de perdon salva los muebles de una horrososa tarde de un buen torero.
No obstante anónimo antitaurino te explicaré un rato de estos, modestamente, el quite del perdón.
Coincido contigo: no solo desconoce fincas y ganaderias; esta perdido con el "tema".
Y añado: un buen conocimiento de los encastes y del comportamiento durante la lidia tiene vital importancia para el resultado final.
Algunos (valientes anónimos) que quedan en los pelajes.
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